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viernes, 3 de diciembre de 2010

Los Reyes de las Taifas


Reyes taifas de Almería







Abd al-Aziz ibn Amir


Abd al-Aziz ibn Amir, rey de la Taifa de Valencia (Balansiya), entre 1021 y 1061. de la dinastía amirí

Hijo de Abd al-Rahman Ibn Sanchuelo (llamado así por el parecido físico con su abuelo) y nieto, por lo tanto también de Almanzor.

Cuando el califato omeya de Al-Ándalus se dividía en reinos independientes (taifas), Balansiya emergió como uno de los importantes, de la mano de su rey Abd al-Aziz, durante el reinado del cual, según Sanchís Guarner, esta taifa conoció el periodo de mayor esplendor. Las crónicas árabes de la época retratan los musulmanes valencianos como de:

elegante aspecto y gente rica, que disponía en los sus casas de todos los enseres de lujo y de placer, y adquirían cualquier novedad exótica que apareciera

Sanchís Guarner

Tras la caída de Córdoba emigro a Zaragoza y finalmente fue aupado al poder de la taifa de Valencia por el regulo de la taifa de Tortosa, representante del poder amirí con una edad aproximada de 15 años y bajo su protección.[1]

En su política exterior, pasó de tener una buena relación con los reyes de taifa de Denia y Baleares a la hostilidad, en sus luchas pidió ayuda a los cristianos, (como nieto de Sancho II Abarca). Tuvo guerras contra la taifa de Almería, cuya población le llego a nombrar rey, pero por poco tiempo, entre 1038 y 1044, aunque, finalmente, el gobernador nombrado por el se independizo.



Rey constructor





Trazado de la Muralla árabe de Valencia.

Como rey constructor, durante su reinado también se levantó la Muralla árabe de Valencia, de la cual todavía quedan algunos lienzos y torres en la actualidad. Según la descripción que nos ha transmitido el geógrafo al-Udrí, la muralla era de gran perfección y tenía siete puertas. Estaba construida de cemento y tenía torres semicirculares de obra, hasta arriba, donde se abrían en una sala cercada.

Aunque la mayor gloria fue por la construcción de la Almunia (palacio real, en árabe), según costumbre de los soberanos árabes como un lugar de recreo fuera de la ciudad, –dónde antes estaba el Palacio del Real de Valencia y ahora el jardín de Viveros.El arabista Henri Pérès en su libro Esplendor de al-Àndalus, habla de la belleza y grandiosidad del palacio, que

comprendía un gran jardín plantado de árboles frutales y flores y un río que lo atravesaba, y en el centro se encontraba el palacio, con pabellones ricamente decorados, que se abrían al jardín

Henri Pérès[2]

Abd al-Aziz ibn Amir murió en enero de 1061 tuvo dos hijos que le sustituyen en la Taifa de Valencia, Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur Modafar (1061-1064 y Abu Bakr ben Abd al-Aziz (1075-1085)

Notas




  1. ↑ Coscollá, Vicente. Valencia musulmana El libro en vista restringida en google books Valencia: Carena, 2003. ISBN 84-87398-75-8 pág 2

  2. ↑ Henri Pérès: Esplendor de Al-Andalus: la poesía andaluza en árabe clásico en el siglo XI: sus aspectos generales, sus principales temas y su valor documental traducción de Mercedes García-Arenal Madrid: Hiperión, 1983. ISBN 84-7517-097-8

Véase también



  • Taifa de Valencia

  • Reyes de la Taifa de Valencia

Enlaces externos



  • La “edad de oro” de Balansiya (Valencia, siglo XI)

  • Reyes durante el periodo de la taifa de Valencia en la Wikipedia en catalán de 1011 a 1238







Predecesor:
Labib de Tortosa
Muyahid de Denia
Abd al-Aziz ibn Amir
Rey taifa de Valencia

1021-1061
Sucesor:
Abd al-Malik ben Abd al-Aziz
1061-1064







Predecesor:
Abu Bark al-Ramini
1038
Abd al-Aziz ibn Amir
Rey taifa de Almería

1038-1044
Sucesor:
Ma’n ben Muhammad
1044-1052







Almotacín


Muhammad abu Yahya b. Man b. Sumadih al-Tuyyibi, conocido como al-Mut'asim Bi-llah (el Protegido de Dios), en castellano Almotacín o Almotacén, rey andalusí de la taifa de Almería, perteneciente a la dinastía de los sumadihitas y a la tribu de los tuyibíes, nacido en Almería en 1037 y fallecido en es misma ciudad en 1091.




Ruinas del Palacio de Almotacín en La Alcazaba.

Su reinado


Tras la descomposición del califato omeya de Córdoba, Almería se convirtió en taifa. Sería en 1051 cuando, a la muerte de su padre, Abu-l-Ahwas ibn Sumadih, y con tan sólo 14 años, Almotacín se convirtió en rey de Almería, bajo la regencia de Abu 'Utba, que se mantuvo hasta 1055. Los cuarenta años de su reinado serían la época de mayor esplendor de la ciudad, esplendor apenas igualado en épocas posteriores.

La prosperidad de la ciudad durante su reinado se basó en el comercio de la seda, llegando a contar la ciudad con más de 10.000 telares cuyas producciones servirían de inspiración para las de Pisa y Florencia. La actividad económica fue en cualquier caso muy variada: hubo astilleros, fábricas de mosaicos, fundiciones y metalurgias en que se fabricaban objetos de cobre, alfarerías, factorías de sal y una industria de conservas de frutas cuyos productos llegarían a Túnez y Egipto. La ciudad gozaría de una época de paz y tranquilidad en la que se construyeron fuentes, pozos, norias, acequias y palacios.

Esta gran actividad económica vino acompañada de un gran florecimiento literario y cultural. Almotacín, de cuyo palacio se conservan restos en el segundo recinto de la alcazaba almeriense, llamó a su pequeña corte ilustrada a intelectuales musulmanes y judíos: literatos, poetas (como su sierva Gayalmana), médicos, historiadores (como Aben Abilfayad y Aben Modair), maestros (como al-Zafadí) y geógrafos (como al-Udri o al-Bekrí), a quienes pagaba pensiones en plata. Incluso el propio rey destacó como poeta.

En lo político y militar, su reinado se caracterizó por las escaramuzas fronterizas mantenidas contra Badís y Abd Allah, reyes [ziríes] de la taifa de Granada en Las Alpujarras y por la pérdida constante de territorios. La extensión del poder almeriense hasta Baza, Lorca y Jaén heredada de sus antecesores comenzó sin embargo a resquebrajarse. En torno al 1054 se perdería la zona de Los Vélez a manos del rey Almutamid de la taifa de Sevilla y el rey, mal organizador y estratega, se vio al final de su reinado recluido en la capital y los territorios aledaños.

En general, se puede afirmar que durante su mandato, la ciudad de Almería se convirtió en uno de los núcleos económicos y culturales más importantes de Al-Ándalus y en su principal puerto comercial.

El final de su reinado y su muerte están marcados por la adhesión al auxilio almorávide contra los cristianos, al que prestó apoyo en 1086 y la invasión y ocupación por parte de esta tribu. Almería, no obstante, no dejará de ser un emporio comercial codiciado tanto por musulmanes como por cristianos, entre estos últimos las repúblicas de Génova y Pisa y el condado de Barcelona, que protagonizarían intentos de invasión de la ciudad durante el siglo posterior.







Predecesor:
Abu-l-Ahwas ibn Sumadih
Rey de Almería
1051-1091
Sucesor:
Ahmad Mu’izz al-Dawla

Referencias



  • Castro Guisasola, Florentino: El esplendor de Almería en el siglo XI. Almería, 1930. Ed. Cajal (B.T.A.), 1ª edición, marzo 1974 (edición facsímil de la 1ª ed. de 1930, “Vulgarizaciones” histórico-literarias publicadas en el diario “La Independencia”), Dep. Legal AL-62-1974, ISBN 84-300-6030-8. Ed. Instituto de Estudios Almerienses, Almería, 2003, 192 págs. Dep. Legal AL-372-2003, ISBN 84-95531-18-6

Jairán


Jayrán al-Amiri, Jayrán o Jairán, segundo rey de la taifa de Almería, segundo también de sus régulos eslavos. Su reinado abarca desde el año 1014 al 1028.

Muralla de Jairán.

Biografía política y personal

No se conoce la fecha de nacimiento de este primer rey árabe de Almería. Se sabe que fue eunuco eslavo e importante oficial del ejército de Almanzor, además de gobernador de esta plaza.
Participó en numerosas campañas guerreras. Durante el saqueo bereber de Córdoba, se le creyó equivocadamente muerto en el campo de batalla. Malherido; regreso a la ciudad y se recuperó.
Otro eslavo Atlah, en aquel momento, se había hecho con Almería. Jayrán reunió un ejército y cercó las murallas almerienses durante veinte días. Seguidamente tomó la Medina y finalmente la Alcazaba. Proclamándose rey en el mes de julio de 1014.
Jayrán se propuso ampliar sus dominios todo lo posible a costa de los reinos vecinos más próximos, como Murcia, Orihuela y Jaén, en una primera fase, y después hasta los confines de La Mancha, por el Norte, y también la zona de Valencia.
En el interior, dio a la Alcazaba de Almería su perímetro actual, después de reconstruirla desde sus cimientos, afianzó dos nuevas naves a la mezquita y mandó cercar el arrabal de la Musalla bajando la muralla desde la misma Alcazaba hasta la Hoya, y desde lo que hoy se conoce como el Cerro de San Cristóbal hasta la misma orilla del mar.
Se enzarzó en múltiples numerosas luchas externas, generalmente tomando partido por alguno de los distintos pretendientes al Califato de Córdoba. Fraguó eventuales alianzas tanto con el rey de Zaragoza como en el Conde de Barcelona. Después de casi tres lustros de reinado, cansado de luchar y de estar fuera de la que consideraba su tierra, regresó finalmente a Almería y murió en ella en el mes de julio de 1028, nombrando sucesor a Zuhaír.
Predecesor:
Aftah
Rey de Almería
1014-1028
Sucesor:
Zuhair al-Amiri

Referencias

  • El esplendor de Almería en el siglo XI . Florentino Castro Guisasola, Almería, 1930

Enlaces externos

  • Taifas de Almería, Zaragoza y Tortosa
  • Muralla Jayran cerro Cristóbal
  • La Alcazaba fue finalizada por el rey taifa Jayrán
  • ALJIBES DE JAYRÁN



Zuhaír


Zuhayr al-Amiri, Zuhayr o Zuhair fue un rey andalusí de la taifa de Almería, perteneciente a la dinastía de los amiríes, el tercero de sus régulos eslavos.

Biografía y reinado

Fue sucesor de Jayrán (o Jairán), quien murió en 1028 cediéndole el poder.
Una de las primeras consecuencias del cambio de poder fue la desestabilización de la vecina taifa de Murcia, cuyo control pasó a ser disputado por dos poderosas familias locales, los Banu Jattab, sostenidos por Muyahid y los Banu Tahir, apoyados por Zuhair y por Abd al-Aziz de la taifa de Valencia.
Durante el reinado de Zuhair, el poder de la taifa de Almería se extendió por todo el sureste peninsular, incluyendo Murcia, Jaén y zonas de Granada y Toledo, lo que llevó a enfrentarse a la taifa granadina.
En 1038 Zuhair cayó en combate ante Badis ben Habús, rey de Granada, lo que llevó a la disgregación inmediata de sus posesiones y su repartimiento entre las potencias vecinas.
Predecesor:
Jayrán al-Amiri
Rey de Almería
1028-1038
Sucesor:
Abú Bakr al-Ramimi

Referencias

  • Genealogía de los reyes de taifas en Homar.org
  • Atlas Histórico Digital de la Región de Murcia, en Región de Murcia Digital
  • Jayussi, Salma Khadra (ed.): The Legacy of Muslim Spain, Brill, 1992, ISBN 9004095993, ISBN9789004095991, en Google Books.
  • Dozy, Reinhart; Griffin Stokes, Francis: Spanish Islam: A History of the Muslims in Spain, Kessinger Publishing, 2003, ISBN 0766178234, ISBN9780766178236, en Google Books.



Reyes taifas de Granada


Abd Allah ibn Buluggin


Abd Allah ibn Buluggin. Cuarto y último rey de la taifa de Granada al ocupar el trono entre 1073 y 1090.
Miembro de la dinastía bereber de los Ziríes, sucedió en el trono de la taifa granadina a su abuelo Badis ben Habús cuando el hijo de este, Marksan, fue descartado para ocupar el trono granadino.
Abd’Allah fue elegido a pesar de que su hermano Tamim era mayor que él. En la decisión influyó no sólo el hecho de la juventud de Abd’Allah, 17 años, lo que lo hacía más manejable por el visir de turno, sino también el hecho de que Tamiz residía lejos de la corte, en Málaga donde se declararía independiente al no conseguir el trono granadino.
El reinado de Abd’Allah se inicia sufriendo la presión que ejercían sobre la taifa granadina tanto Alfonso VI como el rey de la taifa de Sevilla Al-Mu'tamid que unieron sus fuerzas cuando Abd’Allah se negó a pagar las parias al rey castellano-leonés. La toma, en 1075, de Córdoba por el rey de la taifa de Toledo Al-Mamún supuso un alivio en la presión militar que estaba sufriendo la taifa de Granada que, no obstante, volvería a acrecentarse en 1078 tras la conquista el año anterior de Córdoba por Al-Mutamid y que llevarían a Abd’Allah a aceptar el pago de parias a Alfonso VI.
En 1082 la taifa de Granada sufre una nueva agresión desde la taifa de Málaga gobernada por Tamim ben Bullugin. Abd’Allah organizó un fuerte ejército y tras tomar numerosos castillos sitió la propia ciudad de Málaga obligando a su hermano a pedirle perdón y haciéndose con parte del territorio malagueño.
En 1085 Alfonso VI tomó Toledo. Abd’Allah junto a los reyes taifas de Sevilla y Badajoz solicitaron el auxilio de los almorávides quienes entraron en la península Ibérica en 1086 derrotaron al rey castellano-leonés en la batalla de Zalaca tras lo cual, viendo la debilidad de los reinos taifas por las continuas disputas entre ellos, se enfrentaron a ellas siendo conquistada la de Granada en 1090.
Abd’Allah fue desterrado en la ciudad de Mequínez donde escribiría sus Memorias.

Bibliografía

  • Abd Allah b. Bulggin: El siglo XI en primera persona: las memorias de Abd Allah, el último rey Ziri de Granada, destronado por los almorávides (1090). Edición y traducción, Levi-Provenzal, E. García Gómez, E. Alianza Editorial 2005 ISBN 84-206-4587-7[1]

Artículos

  • David Porrinas González: La percepción de los castillos en las "Memorias" de Abd Allah. Funciones de la red castral fronteriza: homenaje a Juan Torres Fontes: Congreso celebrado en Alcalá la Real en noviembre de 2003 / coord. por Francisco Toro Ceballos, José Rodríguez Molina, 2004, ISBN 84-96218-11-2, pags. 617-630
  • Ricardo Lardizábal, Miguel de Epalza: La obra del Emir' Abd Allah de Granada (siglo XI): un alegato en un dramático proceso judicial. Hesperia culturas del Mediterráneo, ISSN 1698-8795, Nº. 8, 2008 (Ejemplar dedicado a: Arabia Saudí), pags. 151-156
  • Julio Samsó: Sobre el horóscopo y la fecha de nacimiento de Abd Allah, el último rey zirí de Granada. Boletín de la Real Academia de la Historia, ISSN 0034-0626, Tomo 187, Cuaderno 2, 1990, pags. 209-216

Notas

  1. ↑ Comentario sobre el libro
Predecesor:
Badis ben Habús
Dinastía de los Ziríes
Reyes taifas de Granada

1073-1090
Sucesor:
Almorávides




Badis ben Habús


Badis ben Habús. Tercer rey de la taifa de Granada al ocupar el trono entre 1038 y 1073.
Miembro de la dinastía bereber de los ziríes, sucedió en el trono de la taifa granadina a su padre Habús ben Maksan aunque para ello tuvo que hacer frente a una conjura de una parte de la corte granadina que apoyaba como sucesor a su primo Yaddair ben Hubasa. Sin embargo la fracaso gracias al visir, el judío Samuel ben Nagrela, quien con ello vio reforzada su posición en el reino.
En 1038, a raíz del enfrentamiento con el rey taifa de Almería, Zuhair, se hizo con parte del territorio de la taifa almeriense y, al año siguiente, logro frenar las ansias expansionistas del rey taifa de Sevilla, Abú al-Qasim al derrotarlo en Écija en coalición con las taifas de Málaga y Badajoz.
En 1057 conquistó la taifa de Málaga anexionándola a su reino y colocando a su hijo primogénito, Buluggin ben Badis como gobernador quien sin embargo no llegaría a suceder a su padre al frente de la taifa granadina ya que murió envenado en 1064 al parecer por orden de José ben Nagrela quien había sucedido a su padre Samuel como visir. La muerte del primogénito colocó a su segundo hijo Maksan ben Badis como heredero al trono pero nuevamente las intrigas del visir José ben Nagrela hicieron que Maksan fuera desterrado a Jaén donde se declaró independiente.
José siguió conspirando contra Badis ben Habas y, en 1066, llegó a un acuerdo con el rey taifa de Almería, Muhammad ben Ma’n al-Mu’tasin para que este se hiciera con la capital del reino, Granada. La conspiración llegó a oídos del pueblo que se levantó asesinando al visir José y a la mayor parte de población judía de la ciudad.
Tras la muerte del visir José el cargó fue ocupado por el árabe Al-Naya y, tras el asesinato de éste, por el mozárabe Abú-l-Rabí quien maniobró con éxito para que Badis ben Habús no nombrará sucesor a su hijo Maksan, quien ya había perdido Jaén a manos de los sevillanos y que se encontraba refugiado en la taifa de Toledo, sino a su nieto Abd’Allah ben Buluggin quien finalmente sucedería a Badis cuando este falleció en 1073.
Predecesor:
Habús ben Maksan
Dinastía de los Ziríes
Reyes taifas de Granada

1038-1073
Sucesor:
Abd’Allah ben Buluggin




Habús ben Maksan


Habús ben Maksan. Segundo rey de la taifa de Granada al ocupar el trono entre 1019 y 1038.
Miembro de la dinastía bereber de los ziríes, sucedió en el trono de la taifa granadina a su tío Zawi ben Ziri al desplazar a los hijos de este.
Su reinado supuso un gran desarrollo político, cultural y económico en el que tuvo un gran protagonismo el judío Samuel ben Nagrela que en 1030 fue nombrado visir, personaje que desde la sombra se convertiría en el verdadero gobernante de la taifa hasta su muerte en 1057.
Habús ben Maksan falleció en 1038 siendo sucedido por su hijo Badis ben Habús.
Predecesor:
Zawi ben Ziri
Dinastía de los Ziríes
Reyes taifas de Granada

1019-1038
Sucesor:
Badis ben Habús



Zawi ben Ziri


Zawi ben Ziri as-Sinhayi. Jefe bereber de la dinastía Zirí, fue el fundador de la taifa de Granada y su primer rey al ocupar el trono entre 1013 y 1019.
Hijo del general del califato fatimí Ziri ben Manad, nació en Achir de donde fue señor tras su padre, Ziri ben Manad, y su hermano, Buluggin ben Ziri, serviría como general mercenario a las órdenes de Almanzor, el Hayib del Califa de Córdoba cuya muerte, el 12 de agosto de 1002 (25 de Ramadán de 392) desata una guerra civil en al-Ándalus en la que participará Zawi arrasando Medina Azahara en 1011 y tras hacerse en 1013 con la Cora de Elvira, cuya capital era la ciudad homónima Medina Elvira, funda la taifa de Granada del que será su primer Emir (Rey).
La ciudad de Elvira se encontraba en un emplazamiento de complicada defensa por lo que Zawi ben Ziri decidió trasladar la capital del reino taifa a Medina Garnata, la actual Granada.
En 1019, Zawi dejó Granada con la intención de hacerse con el gobierno de la región norteafricana de Ifriquiya de la que era oriundo ya que su rey había fallecido y el heredero era menor de edad. Esta errónea decisión le supuso la pérdida del trono granadino a manos de su sobrino Habús ben Maksan y la muerte, ya que fue envenenado en Argel por su rey, el también zirí Mahdia.
Los ziríes fueron gobernantes de reinos en Ifriquiya, Magreb, Granada y Málaga.
Predecesor:
No tuvo
Dinastía de los Ziríes
Reyes taifas de Granada

1013-1019
Sucesor:
Habús ben Maksan



Ziríes



El Albayzín en Granada.
Los ziríes fueron una dinastía bereber originaria de la Cabilia, una región montañosa de Argelia, que desde el siglo X gobernaron la región de Ifriquiya, primero como vasallos de los fatimíes y a partir de 1048, y hasta 1163, como emires independientes.
Una rama de los ziríes, encabezada por Zawi ben Ziri, se trasladó a al-Ándalus para servir como mercenarios a las órdenes de Almanzor y, en 1013, fundaría la Taifa de Granada, un reino independiente musulmán que surgió en al-Ándalus a raíz de la desintegración del Califato de Córdoba.
En 1057 se anexionaron la Taifa de Málaga al conquistarla a los reyes de la dinastía hammudí que la gobernaban desde 1026. Sin embargo, en 1073, la taifa malagueña volvería a independizarse de la mano del también zirí Tamim, hermano del rey granadino Abd’Allah ben Buluggin por lo que hasta la caída de estos reinos a manos de los Almorávides en 1090, en al-Ándalus coexistieron dos reinos taifas gobernados por miembros de la dinastía zirí.
Por extensión, el término zirí se aplica también al arte y a las construcciones civiles realizadas en época de esta dinastía en las zonas de al-Ándalus que dominaron (Granada y Málaga). Entre ella destacan la Alcazaba Cadima en el Albayzín, parte de la antigua muralla de Granada y la Alcazaba de Málaga.


Reyes ziríes en al-Ándalus

Su fundador fue Ziri Manad y su principal descendiente, Zawi ben Ziri, general mercenario del califa de Cordoba, Hisham II, a las órdenes de su Hayib Almanzor. A la muerte de éste, en Medinaceli el 12 agosto de 1002 (25 de Ramadán de 392), se desata una guerra civil en Al Andalus. Zawi toma parte en ella como cabeza militar de uno de los bandos. En 1011 arrasa Medina Azahara y en marzo de 1013 toma Córdoba y funda el Reino de Granada, del que es su primer Emir (Rey). Trasladó su capital desde Medina Elvira a la actual ciudad de Granada. Murió envenenado en Argel en 1019 por orden de su rey, el también Zirí, Mahdia.
Los Ziríes fueron gobernantes de varios reinos en Ifriquiya, Magreb, Granada y Málaga. Además de hábiles guerreros al servicio de los Califas Fatimíes y cordobeses.

Taifa de Granada

Nº de orden Nombre Años en el poder
1 Zawi ben Ziri as-Sinhayi 1013-1019
2 Buluguin ben Zawi 1019
3 Habús ben Maksan ben Ziri as-Sinhayi al-Muzaffar 1019-1038
4 Badis ben Habús al-Mansur 1038-1073
5 Buluguin ben Badis 1073
6 Abd’Allah ben Buluggin ben Badis, Sayf ad-Dawla 1073-1090

Taifa de Málaga

  • Tamin ben Buluggin ben Badis (1073-1090)

Véase también

  • Taifa de Granada
  • Taifa de Málaga
  • Granada musulmana

Enlaces externos

  • El reino ziri granadino
  • Sobre los Ziries, Abd Allah

Bibliografía

El contenido de este artículo incorpora material del tomo 8 de la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana (Espasa), con copyright anterior a 1930, el cual se encuentra en el dominio público.




Reyes taifas de Lérida


Sulaymán ben Hud al-Musta'in


Para otros usos de este término, véase Hud (desambiguación).
Sulaymán ibn Hud al-Mustain I, rey de la taifa independiente de Lérida desde 1031 y posteriormente también de la de Zaragoza (1039-1047), y fundador de la dinastía Hudí en este reino.
En su juventud destacó al servicio del ejército de Almanzor y en las contiendas civiles que siguieron al Califato de Córdoba. Acogió en la Zuda de Lérida al último califa, Hisham III entre la caída de Córdoba en 1031 y 1036. Durante este periodo, con la dinastía Tuyibí al frente de la taifa de Saraqusta, Sulaymán se mantuvo como cadí o gobernador de las taifas de Lérida y Tudela, sometido a parias intermitentemente por el rey de Zaragoza y haciendo frente a Sancho el Mayor.
En una época de guerras por el poder en la taifa zaragozana, obtuvo el apoyo de los ciudadanos y acabó por asumir de hecho el poder en 1039, consolidándolo al poner como gobernadores de los distintos distritos en que se dividía la taifa a sus hijos: así, en Lérida situó a Yusuf al-Muzaffar, en Huesca a Lubb (Lope), en Tudela a Mundir, y en Calatayud a Muhámmad. En Zaragoza, como príncipe y regente en su ausencia, situó a Áhmad al-Muqtadir.
Se apoyó en Fernando I de León en su enfrentamiento contra la taifa de Toledo por la posesión de tierras de Guadalajara contra la taifa de Toledo, que tuvo como aliado a García de Pamplona. Para ello hubieron de pagar parias a estos reyes cristianos, iniciándose un difícil equilibrio de alianzas en esta zona.
A su muerte en 1047, sus cinco hijos, que gobernaban las distintas capitales de distrito bajo su dominio, comenzaron a procurar la independencia, ya desde 1046, e intentar luego imponerse a sus rivales. Todos ellos acabaron proclamándose régulos y acuñaron moneda en su propia ciudad como signo de soberanía. Fue Al-Muqtadir quien, desde la más importante de estas urbes, alcanzaría la hegemonía reduciendo en 1051 a su dominio al resto de las taifas enfrentadas en conflictos fratricidas; sin embargo, no consiguió someter a su hermano Al-Muzaffar de Lérida hasta 1078.
Predecesor:
Abd Allah ben Hakam
Sulaymán ben Hud al-Musta'in
Rey taifa de Zaragoza

1039-1047
Sucesor:
Al-Muqtadir

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Enlaces externos

  • Lista de gobernantes musulmantes




Reyes taifas de Málaga



Hasan al-Mustansir



Hasan al-Mustansir. Bereber de la dinastía Hammudí, fue el cuarto rey de la Taifa de Málaga al ocupar el trono entre 1040 y 1042.
Sucedió a su sobrino Yahya II al-Qa'im al obligarlo a abandonar el trono en 1040. Su breve reinado finalizaría cuando, en 1042, fue derrocado por el eslavo Naya al-Siqlabi que se hizo con el gobierno de la taifa malagueña.
Predecesor:
Yahya II al-Qa'im
Reyes taifas de Málaga
1040 – 1042
Sucesor:
Naya al-Siqlabi



Idris I al-Muta'ayyad


Idris I al-Muta’ayyad. Bereber de la dinastía Hammudí, fue el segundo rey de la Taifa de Málaga al ocupar el trono entre 1035 y 1039.
Hermano de Yahya I al-Mu’tali, la muerte de este supuso la división del territorio de la taifa malagueña en la taifa de Málaga propiamente dicha, gobernada por él, y la taifa de Algeciras que se independizó y quedo gobernada por primo Muhammad ben al-Qasim.
Durante su reinado, Idris I tuvo que hacer frente a las ansias expansionistas de la Taifa de Sevilla, gobernada por Abú al-Qasim, a la que derrotó en un enfrentamiento que tuvo lugar en Écija en 1039, en coalición con los reinos taifas de Granada y Badajoz.
A su muerte fue sucedido por Yahya II al-Qa'im
Predecesor:
Yahya al-Muhtal
Reyes taifas de Málaga
1035 – 1039
Sucesor:
Yahya II al-Qa'im



Idris II


Para otros usos de este término, véase Idris II (desambiguación).
Idris II ben Alí, (¿?, 1030 – Málaga, 3 de abril de 1055). Bereber de la dinastía Hammudí, fue el sexto rey de la Taifa de Málaga al ocupar el trono entre 1042 y 1047.
Hijo de Alí ben Hamud al-Nasir, califa de Córdoba entre 1016 y 1018 y de Fátima, hija del también califa al-Qasim al-Mamun, Idris era hermano de Hasan al-Mustansir que con anterioridad había ocupado también el trono de la taifa malagueña.
Hasta que su hermano Al-Hassan fue nombrado rey, en 1040, Idris permaneció en Ceuta bajo el tutelaje del eslavo Naya al-Siqlabi. Viajó a Málaga y allí fue encarcelado por orden de su hermano, que no se fiaba de él, aunque lo nombró heredero.
Al-Hassan murió envenenado a finales de 1042, por lo que Idris fue retenido en prisión por Naya que se hizo con el trono de la taifa de Málaga hasta que fue asesinado por sus soldados que tras liberar a Idris lo proclamaron califa, título que utilizaban los reyes de Málaga, con el reconocimiento de los jefes beréberes de la ciudad y de los reyes taifas de Granada y Carmona.
En febrero de 1046 se produjo una rebelión contra Idris que comenzó en la fortaleza de Ayrus, donde se encontraban presos dos de sus primos, Muhammad y al-Hassan, que provocó la proclamación como nuevo califa de Muhammad. Idris se encontraba de cacería sin saber lo que pasaba, pero en cuanto atravesó los muros de la ciudad sus habitantes le cerraron las puertas y aclamaron a Muhammad como califa.
Predecesor:
Naya al-Siqlabi
Reyes taifas de Málaga
1042 – 1047
Sucesor:
Muhammad I al-Mahdi



Yahya II al-Qa'im


Yahya II al-Qa’im. Bereber de la dinastía Hammudí, fue el tercer rey de la Taifa de Málaga al ocupar el trono entre 1039 y 1040.
Sucesor de Idris I al-Muta'ayyad su breve reinado finalizaría cuando su tío Hasan al-Mustansir se hizo con el trono.
Predecesor:
Idris I al-Muta'ayyad
Reyes taifas de Málaga
1039 – 1040
Sucesor:
Hasan al-Mustansir



Yahya al-Muhtal


Yahya al-Muhtal (en árabe: المعتلي يحي بن علي ). Noveno califa del Califato de Córdoba; tercero y último perteneciente a la dinastía hammudí, entre 1021 y 1023 y entre 1025 y 1026, y fundador y primer rey de la taifa de Málaga.
Hijo del califa Alí ben Hamud al-Nasir, se negó a reconocer como sucesor de su padre a su tío Al-Qasim al-Mamun por lo que en 1021 abandonó el gobierno de la ciudad de Ceuta, que había heredado de su difunto padre cuando este accedió al califato. Tras desembarcar en Málaga, se dirigió al frente de un ejército bereber hacía Córdoba.

Primer califato

Ante la inminente llegada de Yahya, Al-Qasim huyó de la capital del califato y se refugió en Sevilla, dando lugar al primer periodo de gobierno de su sobrino Yahya al-Muhtal que adoptará el título de al-Mutali bi-llah (El elevado por Alá) y que se prolongó hasta febrero de 1023, fecha en la que Al-Qasim recuperó brevemente el trono.
Tras verse obligado a abandonar nuevamente el trono califal, Al-Qasim tuvo que abandonar por segunda vez Córdoba, hecho que sin embargo no sirvió para que Yahya al-Muhtal recuperara el trono, ya que los partidarios de los omeyas cordobeses eligieron como nuevo califa a Abderramán V y posteriormente a Muhammad III.
Durante la etapa en la que en Córdoba volvió a gobernar la dinastía omeya, el hammudí Yahya al-Muthal, asentado en Málaga, apresó a su tío Al-Qasim que se había refugiado en Jerez, haciéndolo ejecutar, y esperó su oportunidad para recuperar el trono cordobés.

Segundo califato

La ocasión se le presentó en 1025, cuando el entonces califa Muhammad III, al recibir la noticia de que Yahya preparaba un ejército para conquistar Córdoba, huyó de la ciudad, lo que facilitó que éste entrara en la ciudad (9 de noviembre) con lo que inició su segundo periodo como califa. Su gobierno se caracterizó porque lo delegó en su visir Abu Chafar Ahmad ben Musa, mientras el se instalaba en su más seguro feudo de Málaga.
Este hecho, junto a los desordenes que se sucedieron en Córdoba, hicieron que la dinastía hammudí fuera definitivamente expulsada del califato de Córdoba, cuando en junio de 1026 los cordobeses expulsaron al visir que Yahya al-Muhtal había dejado en la ciudad y eligieron al que sería el último califa del califato, el omeya Hisham III.

Rey taifa de Gines

Tras su expulsión del trono califal, Yahya al-Muhtal se estableció en Gines donde crearía la taifa de Gines al unir bajo su mandato las coras de Gines y Algeciras.
Predecesor:
Al-Qasim al-Mamun
Dinastía hammudí
Califato de Córdoba

1021 - 1023
Sucesor:
Al-Qasim al-Mamun
Predecesor:
Muhammad III
Dinastía hammudí
Califato de Córdoba

1025 – 1026
Sucesor:
Hisham III
Predecesor:
-
Reyes Taifas de Málaga
1026 – 1035
Sucesor:
Idris I al-Muta'ayyad




Reyes taifas de Valencia



Abd al-Aziz ibn Amir


Abd al-Aziz ibn Amir, rey de la Taifa de Valencia (Balansiya), entre 1021 y 1061. de la dinastía amirí
Hijo de Abd al-Rahman Ibn Sanchuelo (llamado así por el parecido físico con su abuelo) y nieto, por lo tanto también de Almanzor.
Cuando el califato omeya de Al-Ándalus se dividía en reinos independientes (taifas), Balansiya emergió como uno de los importantes, de la mano de su rey Abd al-Aziz, durante el reinado del cual, según Sanchís Guarner, esta taifa conoció el periodo de mayor esplendor. Las crónicas árabes de la época retratan los musulmanes valencianos como de:
elegante aspecto y gente rica, que disponía en los sus casas de todos los enseres de lujo y de placer, y adquirían cualquier novedad exótica que apareciera
Sanchís Guarner
Tras la caída de Córdoba emigro a Zaragoza y finalmente fue aupado al poder de la taifa de Valencia por el regulo de la taifa de Tortosa, representante del poder amirí con una edad aproximada de 15 años y bajo su protección.[1]
En su política exterior, pasó de tener una buena relación con los reyes de taifa de Denia y Baleares a la hostilidad, en sus luchas pidió ayuda a los cristianos, (como nieto de Sancho II Abarca). Tuvo guerras contra la taifa de Almería, cuya población le llego a nombrar rey, pero por poco tiempo, entre 1038 y 1044, aunque, finalmente, el gobernador nombrado por el se independizo.

Rey constructor


Trazado de la Muralla árabe de Valencia.
Como rey constructor, durante su reinado también se levantó la Muralla árabe de Valencia, de la cual todavía quedan algunos lienzos y torres en la actualidad. Según la descripción que nos ha transmitido el geógrafo al-Udrí, la muralla era de gran perfección y tenía siete puertas. Estaba construida de cemento y tenía torres semicirculares de obra, hasta arriba, donde se abrían en una sala cercada.
Aunque la mayor gloria fue por la construcción de la Almunia (palacio real, en árabe), según costumbre de los soberanos árabes como un lugar de recreo fuera de la ciudad, –dónde antes estaba el Palacio del Real de Valencia y ahora el jardín de Viveros.El arabista Henri Pérès en su libro Esplendor de al-Àndalus, habla de la belleza y grandiosidad del palacio, que
comprendía un gran jardín plantado de árboles frutales y flores y un río que lo atravesaba, y en el centro se encontraba el palacio, con pabellones ricamente decorados, que se abrían al jardín
Henri Pérès[2]
Abd al-Aziz ibn Amir murió en enero de 1061 tuvo dos hijos que le sustituyen en la Taifa de Valencia, Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur Modafar (1061-1064 y Abu Bakr ben Abd al-Aziz (1075-1085)

Notas

  1. ↑ Coscollá, Vicente. Valencia musulmana El libro en vista restringida en google books Valencia: Carena, 2003. ISBN 84-87398-75-8 pág 2
  2. ↑ Henri Pérès: Esplendor de Al-Andalus: la poesía andaluza en árabe clásico en el siglo XI: sus aspectos generales, sus principales temas y su valor documental traducción de Mercedes García-Arenal Madrid: Hiperión, 1983. ISBN 84-7517-097-8

Véase también

  • Taifa de Valencia
  • Reyes de la Taifa de Valencia

Enlaces externos

  • La “edad de oro” de Balansiya (Valencia, siglo XI)
  • Reyes durante el periodo de la taifa de Valencia en la Wikipedia en catalán de 1011 a 1238
Predecesor:
Labib de Tortosa
Muyahid de Denia
Abd al-Aziz ibn Amir
Rey taifa de Valencia

1021-1061
Sucesor:
Abd al-Malik ben Abd al-Aziz
1061-1064
Predecesor:
Abu Bark al-Ramini
1038
Abd al-Aziz ibn Amir
Rey taifa de Almería

1038-1044
Sucesor:
Ma’n ben Muhammad
1044-1052



Al-Qádir


Yahya ibn Ismail ibn Yahya al-Qadir (fallecido el 28 de octubre de 1092). De la dinastía Banu Di-l-Nun, fue rey de la Taifa de Toledo entre 1075 y 1085 y de la de Valencia desde 1086 hasta su muerte.
Sucedió en el trono a su abuelo Al-Mamún cuando éste murió asesinado en 1075. En 1079 las revueltas en la taifa toledana y el acoso que sufría por parte del rey de la Taifa de Badajoz, Al-Mutawakkil que tomó la ciudad, le hicieron huir y solicitar la ayuda del rey leonés Alfonso VI quien acudió en su auxilio y aprovechó para hacerse con la ciudad el 25 de mayo de 1085, mientras que a Al-Qádir le había reservado el trono de la taifa de Valencia, aunque tuvo que enfrentarse a las ambiciones del rey de la taifa de Zaragoza Al-Mutamin, por lo que Alfonso VI envió tropas al mando de Álvar Fáñez para protegerle. Sin embargo este apoyo duraría poco, pues en 1086 Alfonso VI requeriría a su vasallo para enfrentarse a los almorávides en la batalla de Sagrajas y otras misiones contra el nuevo poder norteafricano, por lo que la zona levantina pasó a conformarse como un conglomerado de alcaides sin que hubiera un poder fuerte que pudiera imponerse en la zona, circunstancia que aprovecharía Rodrigo Díaz el Campeador para hacerse con el control de la zona.
A partir de 1090 fue el Cid se hizo con el protectorado de todo Levante incluida Valencia actuando por cuenta propia. Al-Qádir pagaba impuestos al noble castellano, quien usurpaba así los pagos que antes pertenecieron a Alfonso VI. Fue entonces cuando los almorávides comenzaron a ocupar al-Ándalus en detrimento de los reyes taifas. Ante dicha amenaza y una prolongada ausencia del Cid, que en 1091 emprendió una campaña contra las tierras del conde de Nájera García Ordóñez, invadiendo el reino de Alfonso VI actuando con base en la Taifa de Zaragoza, el Campeador perdió su influencia y muchos valencianos abogaron por entregar la ciudad a los almorávides. En 1092, una revuelta popular instigada por el cadí Ibn Yahhaf con apoyo de la facción proalmorávide depuso a Al-Qádir y lo ejecutó el 28 de octubre de aquel año.[1]
Predecesor:
Al-Mamún de Toledo
1043-1075
Al-Qádir
Rey taifa de Toledo

1075 - 1085
Sucesor:
Conquista castellano leonesa en 1085
Predecesor:
Utman ben Abu Bakr
1086
Al-Qádir
Rey taifa de Valencia

1086 a 1092
Sucesor:
Yafar ben Abd Allah Ben Yahhaf
1092-1094

Referencias

  1. ↑ Gonzalo Martínez Diez, El Cid histórico, Barcelona, Planeta, 1999. ISBN 84-08-03161-9.



Zayyan ibn Mardanish


Zayyan ibn Mardanish o Zayán Ibn Mardanix (Onda, ? – Túnez, 1270) también conocido como "Zahén" o Çaèn, fue el último rey musulmán de Valencia tras haber desalojado del cargo de gobernador al almohade Zayd Abu Zayd en 1229, por lo que éste llegó a un acuerdo de vasallaje con el rey Jaime I de Aragón, lo cual le facilitó la conquista del reino de Valencia.
Después de ser derrotado por Jaime I en la batalla de El Puig, se hizo fuerte en la ciudad de Valencia hasta su rendición en 1238, que se aceleró al no recibir ayuda esperada del sultán de Túnez. En los acuerdos de capitulación Zahén pactó con el rey aragonés su salida y la de los suyos de tierras valencianas, a través del puerto de Cullera, hacia Túnez donde años más tarde fallecería.


Véase también

  • Historia de la ciudad de Valencia
  • Lista de monarcas de Valencia



Reyes taifas de Ronda




Abu Nur Hilal ben Abi Qurra. Jefe bereber de la dinastía Zenata, fue el fundador de la taifa de Ronda y su primer rey al ocupar el trono entre 1015 y 1053 en una primera etapa y, posteriormente, en 1058.
Al hacerse con el trono se mostró partidario del califa omeya Sulaiman al-Mustain que entonces gobernaba el Califato de Córdoba, pero al perder este el trono, en 1016, a manos del hammudí Alí ben Hamud al-Nasir lo reconocerá como nuevo califa.
Su alianza con los hammudíes fue una forma de hacer frente a la presión que los abadíes de la taifa de Sevilla comenzaban a ejercer sobre las taifas vecinas, y la misma se mantendrá incluso cuando Yahya al-Muhtal fue destronado como califa de Córdoba y pasó gobernar la Taifa de Málaga en 1026. Así, en 1047, cuando el rey taifa malagueño Idris II fue expulsado del trono, el rey rondeño no dudó en ofrecerle asilo en Ronda hasta que este pudo recuperar el trono en 1053.
En 1051 llegó a un acuerdo con el rey sevillano Al-Mutadid que sin embargo lo traicionó en 1053 cuando, tras invitarlo a Sevilla, junto a los reyes taifas de Morón y Arcos los encarceló.
Esta circunstancia fue aprovechada por su hijo, Badis ben Hilal para hacerse con el trono hasta que en 1058 fue liberado por Al-Mutadid y tras ejecutar a su hijo ocupó nuevamente el trono rondeño hasta su fallecimiento ese mismo año.
Fue sucedido en la taifa rondeña por su segundo hijo Abu Nars Fatuh.
Predecesor:
No tuvo
Reyes taifas de Ronda
1015-1053
Sucesor:
Badis ben Hilal
Predecesor:
Badis ben Hilal
Reyes taifas de Ronda
1058
Sucesor:
Abu Nars Fatuh



Badis ben Hilal


Badis ben Hilal. Bereber de la dinastía Zenata, fue el segundo rey de la Taifa de Ronda al ocupar el trono entre 1053 y 1058.
Se apropió del trono de la taifa rondeña cuando Al-Mutadid, rey de la taifa de Sevilla, encarceló a su padre, el rey Abu Nur Hilal, junto a los reyes de las taifas de Morón y Arcos.
Su reinado fue despótico y, en 1058, cuando su padre fue liberado fue ejecutado por orden de este que volvió a ocupar el trono.
Predecesor:
Abu Nur Hilal
Reyes taifas de Ronda
1053-1058
Sucesor:
Abu Nur Hilal




Abu Nars Fatuh


Abu Nars Fatuh. Bereber de la dinastía Zenata, fue el tercer y último rey de la Taifa de Ronda al ocupar el trono en 1058.
Segundo hijo de Abu Nur Hilal sucedió a su padre en el trono de la taifa rondeña cuando este falleció en 1058. El primogénito Badis ben Hilal había sido ejecutado por orden de su padre debido a que se apropió del trono aprovechando que Abu Nur había sido encarcelado por el rey de la taifa sevillana Al-Mutadid.
Al-Mutadid lo hizo asesinar en 1065, tras lo cual anexionó la taifa rondeña el 10 de febrero de 1066.
Predecesor:
Abu Nur Hilal
Reyes taifas de Ronda
1058
Sucesor:
No tuvo



Reyes taifas de Sevilla


Abú al-Qasim


Abú al-Qasim Muhammad ibn Abbad (Sevilla, ? - id., 25 de enero de 1042). Rey taifa de Sevilla (1023-1042), de la familia de los abadíes.
Perteneciente a la familia de los abadíes, de estirpe árabe, era un cadí (juez) de Sevilla en los turbulentos años de disgregación del Califato de Córdoba. Se hizo popular entre sus conciudadanos al organizar la resistencia contra los soldados de fortuna bereberes que estaban rapiñando los fragmentos en los que se estaba deshaciendo el califato.
Al principio prometió gobernar con la ayuda de un consejo formado por los nobles de la ciudad, pero cuando su poder estuvo establecido, se otorgó la apariencia de un título legítimo protegiendo a un impostor que afirmaba ser el califa Hixán II. A su muerte en 1042, había creado un estado que, aunque débil en comparación con el ahora difunto califato, era fuerte comparado con los reinos de taifas que lo rodeaban. Hizo también de su familia los líderes reconocidos de los musulmanes de origen árabe y muladí en contra de los elementos bereberes de al-Ándalus, cuyo jefe era el rey zirí de Granada.
Fue el fundador de una dinastía que regiría Sevilla hasta su conquista por los almorávides en 1091. Le sucedió su hijo al-Mutadid.

Precedido por:
Califato de Córdoba
Taifa de Sevilla
1023-1042
Sucedido por:
Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid



Al-Mutadid


«Al-Mutadid» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Al-Mutadid (califa).
Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid[1] (Sevilla, ? - id., 27 de febrero de 1069). Rey taifa de Sevilla (1042-1069), de la familia de los abadíes.
Sucedió a su padre Muhammad ibn Ismail ibn Abbad, el creador de la taifa de Sevilla en 1042. Se anexionó los reinos de taifas de Mértola (1044-1045), Huelva (1051), Santa María del Algarve (hoy Faro, 1051-1052), Niebla (1053-1054), Algeciras (1055), Silves (c. 1063), Morón de la Frontera (1066), Ronda (1065), Carmona (c. 1067) y Arcos de la Frontera (1069), aunque no pudo hacerlo con el de Granada, ni con el de Badajoz. De esta forma, controló todo el territorio situado al sur de la taifa de Badajoz. Sin embargo, estas campañas militares dejaron el reino en un estado de gran debilidad, y tuvo que prestar vasallaje a Fernando I de Castilla en 1063, tras una gran incursión de éste por el valle del Guadalquivir que llegó hasta las puertas de Sevilla.
Para mantener la ficción de la continuidad de su reino con los Omeyas, mantuvo a un títere que se hacía pasar por el califa Hixam II, pero tras su sometimiento a Fernando I, conde de Castilla, la ficción era ya inútil por lo que anunció que el pretendido Hixam II había muerto.
Equiparado muchas veces a los príncipes italianos del Renacimiento, fue poeta y mecenas, pero al mismo tiempo hizo gala de extrema crueldad con sus enemigos, fue traicionero con sus fieles y utilizó con frecuencia el veneno. Aunque hizo la guerra contra todos sus vecinos, raramente aparecía en el campo de batalla, sino que dirigía a sus generales, en los que no confiaba, desde su residencia de los Reales Alcázares. Mató con sus propias manos a uno de sus hijos, que se había rebelado contra él. En una ocasión eliminó a un buen número de sus enemigos, los jefes bereberes de la taifa de Ronda, que le estaban visitando, asfixiándoles en la sala caliente de los baños del palacio. Acostumbraba a preservar los cráneos de los enemigos que había matado. Los de los enemigos de baja alcurnia los convertía en floreros, mientras que los de los príncipes eran conservados en cestas especiales.
Durante su reinado (y el de su hijo y sucesor, al-Mu'tamid), la taifa de Sevilla alcanzó su máximo esplendor.

Notas

  1. ↑ abū ʿamr ʿabbād “al-muʿtaḍid” ben muḥammad, أبو عمر عباد "المعتضد" بن محمد
Precedido por:
Muhammad ibn Ismail ibn Abbad
Taifa de Sevilla
1042-1069
Sucedido por:
Muhammad ibn 'Abbad al-Mu'tamid




Al-Mu'tamid


Para el califa abasí de Bagdad, véase Al-Mu'tamid (califa).

Tumbas de al-Mu‘tamid (a la izquierda), I‘timad (a la derecha) y el hijo de ambos (centro). El mausoleo se construyó en 1970, ya que hasta la fecha las tumbas estaban en ruinas, como toda la vieja ciudad de Agmat. El lugar se conoce como la tumba del forastero (qabr al-garib) debido al epitafio que el mismo rey poeta escribió y que empieza: «Tumba de forastero, que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen, porque has conquistado los restos de Ibn ‘Abbad».
Muhammad ibn ‘Abbad al-Mu‘tamid (en árabe محمد بن عباد المعتمد) (Beja, Portugal, 1040 – Agmat, Marruecos, 1095). Rey taifa de Sevilla (1069-1090), de la familia de los abadíes. Hijo y sucesor de al-Mutadid (1042-1069).


Biografía

Segundo hijo de al-Mutadid, se convirtió en heredero cuando su hermano mayor fue mandado ejecutar por su padre por supuesta traición. A los doce años, su padre lo envió a Silves, en el Algarve, para ser educado por el poeta Abu Bakr ibn Ammar (Ibn Ammar de Silves, el Abenámar de los cristianos), el cual se convertiría posteriormente en su favorito.
En el segundo año de su reino, al-Mutamid anexionó la taifa de Córdoba, a cuyo frente puso a uno de sus hijos. Esta anexión supuso una amenaza para la taifa de Toledo, cuyo rey, Al-Mamun apoyó a un aventurero, Ibn Ukkasha, que en 1075 se apoderó de la ciudad y ejecutó al joven príncipe. Al-Mamún de Toledo tomó posesión de la ciudad, en la que murió seis meses después. Durante tres años al-Mutamid trató de reconquistar Córdoba, lo cual consiguió en 1078, al tiempo que todas las posesiones del reino de Toledo situadas entre el Guadalquivir y el Guadiana pasaron a formar parte del reino de Sevilla.

Taifa de Sevilla - siglo XI.
Al llegar al trono, al-Mutamid nombró visir a su amigo y antiguo mentor Ibn Ammar. Su relación fue excelente durante los primeros años de reinado. Por ejemplo, se atribuye a su habilidad que una expedición de Alfonso VI de León contra Sevilla acabase pacíficamente mediante la aceptación del pago de un doble tributo (1078).
En cualquier caso, Ibn Ammar cayó en desgracia como resultado de su desastrosa gestión de la anexión de la taifa de Murcia. En 1078 Ibn Ammar acudió a Ramón Berenguer II, conde de Barcelona, y le pidió su ayuda para conquistar Murcia mediante el pago de diez mil dinares. Como prenda del pago del tributo, un hijo de al-Mutamid, al-Rashid, serviría de rehén, parece que sin el conocimiento de su padre. Cuando al-Mutamid descubrió el pacto, quiso recuperar a su hijo, cosa que sólo pudo conseguir mediante el pago de una suma tres veces mayor. Una vez conquistada la taifa de Murcia, Ibn Ammar fue nombrado gobernador, pero poco después conspiró para independizarse de la taifa de Sevilla. Descubiertas sus pretensiones tuvo que huir de Murcia. Refugiado en Zaragoza, intentó ayudar a los tuyibíes en una expedición contra la fortaleza de Segura, pero finalmente fue hecho prisionero y entregado a al-Mu‘tamid, quien, a pesar de los lazos de amistad que durante mucho tiempo los habían unido, lo mató con sus propias manos.
Sintiéndose amenazado por León después de la conquista de la Toledo por Alfonso VI de León (1085), decidió pedir auxilio a los almorávides, a los que ayudó, junto con tropas de las taifas de Granada y Badajoz, a derrotar a los cristianos en Zalaca (1086). Sin embargo, el emir almorávide Yusuf ibn Tasufin, requerido en África, volvió a su reino. La ausencia almorávide contribuyó a que los reyes musulmanes siguiesen envueltos en sus disensiones, de forma que no pudieron evitar nuevos ataques cristianos. El rey Alfonso VI tomó el castillo de Aledo (en Murcia) en 1087, bloqueando las rutas entre Sevilla y las provincias orientales de al-Ándalus. Al-Mu‘tamid en persona se dirigió de nuevo a Marrakech para pedir a Yúsuf que acudiera en ayuda de los musulmanes en al-Ándalus. Los almorávides volvieron a la península (1088), pero esta vez no sólo combatieron a los cristianos, sino que fueron conquistando uno a uno todos los reinos de taifas. Al-Mu‘tamid fue depuesto por el emir almorávide en 1090 y desterrado a África, donde murió (Agmat, en las inmediaciones de Marrakech).

Poeta

Al-Mu‘tamid fue un notable poeta y, durante su reinado, la cultura floreció en Sevilla. En su corte gozaron de favor los poetas y literatos, como el siciliano Ibn Hamdis, Ibn al-Labbana de Denia, Ibn Zaydún o el propio visir y poeta Ibn Ammar de Silves (1031-1086).
También la visitaron intelectuales como Ibn Hazm (994-1063), una de las figuras centrales de la cultura andalusí, el geógrafo Al-Bakrí y al astrónomo Azarquiel (Al-Zarkali).

Obra

  • Poesías. Edición a cargo de María Jesús Rubiera Mata. Madrid : Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1982. ISBN 84-7472-036-2

Leyendas

La partida de ajedrez

Una leyenda cuenta que Ibn Ammar, el favorito de al-Mu‘tamid jugó una partida de ajedrez con Alfonso VI de León, el cual se encontraba asediando Sevilla (1078). La apuesta era elevada, puesto que el ganador decidiría el destino de la ciudad de Sevilla. Ibn Ammar ganó la partida y le pidió al rey castellano que respetase la ciudad. Alfonso mantuvo su palabra y no atacó Sevilla, quedándose con el tablero y las piezas del juego de ajedrez. La realidad es más prosaica, y el sitio no se levantó hasta que al-Mu‘tamid no acordó pagar un cuantioso tributo a Alfonso VI.

al-Rumaikiyya

Paseando un día a orillas del Guadalquivir con su amigo Ibn Ammar, jugaban a improvisar poemas, entretenimiento extremadamente popular en la sociedad andalusí de la época. Al levantarse una ligera brisa sobre el río, dijo al-Mu‘tamid: "El viento tejiendo lorigas en las aguas".
Ante lo cual esperaba la respuesta de su compañero. Sin embargo, Ibn Ammar no tuvo tiempo de responder, puesto que ambos oyeron una voz femenina que completaba la rima:
"¡Qué coraza si se helaran!".
(Traducción de Miguel José Hagerty en Al Mu‘tamid: Poesía. Traducción y comentario, Bosch, Barcelona, 1979; y Al-Mutamid de Sevilla. Poesía completa. Traducción y comentario, Granada, Comares, 2007.)
La voz correspondía a una muchacha escondida tras los juncos. Era una joven bellísima llamada Rumaikiyya, esclava de un arriero. Al-Mu‘tamid quedó inmediatamente enamorado, la llevó a su palacio y la hizo su esposa, tomando el nombre de Itimad. Cuando al-Mutamid fue depuesto, Rumaikiyya partió con él al exilio.
La relación Al-Mu‘tamid y Rumaikiyya fue la fuente de numerosas historias, como la que aparece en el Libro de los ejemplos del Conde Lucanor y de Patronio, cuento XXX, De lo que aconteció al rey Abenabed de Sevilla con su mujer, Ramaiquía, obra de Don Juan Manuel.
Precedido por:
Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid
Taifa de Sevilla
1069-1090
Sucedido por:
Conquista Almorávide

Curiosidades

La vida de Al-Mu‘tamid inspiró la obra de Blas Infante Motamid, último rey de Sevilla.

Bibliografía

  • María Jesús Rubiera Mata: Algunos problemas cronológicos en la biografía de al-Mu‘tamid de Sevilla: la conquista de Silves y el matrimonio con Rumaykiyya. Actas de las Jornadas de Cultura Arabe e Islámica : (1978), 1981, ISBN 84-7472-029-X, pags. 231-236
  • Emilio García Gómez: Supuesto sepulcro de Mu‘tamid de Sevilla en Agmat. Al-Andalus: revista de las Escuelas de Estudios Árabes de Madrid y Granada, ISSN 0304-4335, Vol. 18, Nº 2, 1953, pags. 402-411

Enlaces externos

  • Biografía de al-Mu'tamid.
  • «La Sala de las Pléyades en los Reales Alcázares de Sevilla (II Parte)», artículo sobre la residencia de Al-Mu‘tamid donde pueden leerse algunos poemas de este rey poeta.



Reyes taifas de Toledo


Al-Mamún de Toledo


Yahya ibn Ismail al-Mamun o Yahya ben Ismael ben-Dylinun (* ¿? – Córdoba, 1075), conocido como Al-Mamún de Toledo, fue rey de la Taifa de Toledo entre 1043 y 1075. Pertenecía a la dinastía Banu Di-l-Nun.
En 1062 juró vasallaje al rey Fernando I de León lo que no evitó que prestara su apoyo militar a su yerno, Abd al-Aziz ibn Amir de Valencia, cuando el rey leonés sitió la ciudad. Cuando Fernando I se vio obligado a levantar el sitio al caer enfermo, Al-Mamún aprovechó la coyuntura para hacerse con taifa de Valencia que desde entonces pasó a formar parte de la taifa toledana.
También intento hacerse con la República de Córdoba en 1069 aunque fracasó al recibir la antigua capital califal la ayuda del rey de la taifa de Sevilla, Al-Mutamid.
En 1072 acogió en la corte toledana a Alfonso VI cuando éste perdió el trono leonés a manos de su hermano Sancho II. Se inició entonces entre ambos una gran amistad y Al-Mamún sería, desde entonces y hasta su muerte, aliado de Alfonso VI en todas las operaciones militares que llevó a cabo el rey leonés.
Estuvo casado con Zaida que posteriormente se convertiría al cristianismo y se casaría con Alfonso VI, de cuya unión nacería Sancho, el único hijo varón que tuvo el Rey pero que no llegaría a reinar debido a su muerte en la batalla de Uclés.
En 1074 logró hacerse con Córdoba, ciudad donde fallecería envenenado en 1075.
Predecesor:
Ismail al-Zafir
1023 -1043
Al-Mamún de Toledo
Rey taifa de Toledo

1043-1075
Sucesor:
Al-Qádir
1075 - 1085




Al-Qádir


Yahya ibn Ismail ibn Yahya al-Qadir (fallecido el 28 de octubre de 1092). De la dinastía Banu Di-l-Nun, fue rey de la Taifa de Toledo entre 1075 y 1085 y de la de Valencia desde 1086 hasta su muerte.
Sucedió en el trono a su abuelo Al-Mamún cuando éste murió asesinado en 1075. En 1079 las revueltas en la taifa toledana y el acoso que sufría por parte del rey de la Taifa de Badajoz, Al-Mutawakkil que tomó la ciudad, le hicieron huir y solicitar la ayuda del rey leonés Alfonso VI quien acudió en su auxilio y aprovechó para hacerse con la ciudad el 25 de mayo de 1085, mientras que a Al-Qádir le había reservado el trono de la taifa de Valencia, aunque tuvo que enfrentarse a las ambiciones del rey de la taifa de Zaragoza Al-Mutamin, por lo que Alfonso VI envió tropas al mando de Álvar Fáñez para protegerle. Sin embargo este apoyo duraría poco, pues en 1086 Alfonso VI requeriría a su vasallo para enfrentarse a los almorávides en la batalla de Sagrajas y otras misiones contra el nuevo poder norteafricano, por lo que la zona levantina pasó a conformarse como un conglomerado de alcaides sin que hubiera un poder fuerte que pudiera imponerse en la zona, circunstancia que aprovecharía Rodrigo Díaz el Campeador para hacerse con el control de la zona.
A partir de 1090 fue el Cid se hizo con el protectorado de todo Levante incluida Valencia actuando por cuenta propia. Al-Qádir pagaba impuestos al noble castellano, quien usurpaba así los pagos que antes pertenecieron a Alfonso VI. Fue entonces cuando los almorávides comenzaron a ocupar al-Ándalus en detrimento de los reyes taifas. Ante dicha amenaza y una prolongada ausencia del Cid, que en 1091 emprendió una campaña contra las tierras del conde de Nájera García Ordóñez, invadiendo el reino de Alfonso VI actuando con base en la Taifa de Zaragoza, el Campeador perdió su influencia y muchos valencianos abogaron por entregar la ciudad a los almorávides. En 1092, una revuelta popular instigada por el cadí Ibn Yahhaf con apoyo de la facción proalmorávide depuso a Al-Qádir y lo ejecutó el 28 de octubre de aquel año.[1]
Predecesor:
Al-Mamún de Toledo
1043-1075
Al-Qádir
Rey taifa de Toledo

1075 - 1085
Sucesor:
Conquista castellano leonesa en 1085
Predecesor:
Utman ben Abu Bakr
1086
Al-Qádir
Rey taifa de Valencia

1086 a 1092
Sucesor:
Yafar ben Abd Allah Ben Yahhaf
1092-1094

Referencias

  1. ↑ Gonzalo Martínez Diez, El Cid histórico, Barcelona, Planeta, 1999. ISBN 84-08-03161-9.



Reyes taifas de Zaragoza


Abd Allah ibn Hakam


Abd Allah ibn Hakam al-Tuyibí al-Hayib (m. 1038). Rey de la taifa de Zaragoza durante veintiocho días en 1038.
Abd Allah ibn Hakam era uno de los cadíes o gobernadores de Mundir II. Encabezó una conspiración para derrocar a su primo Mundir II. Con el apoyo de algunos partidarios consiguió que algunas facciones se rebelaran en el verano de 1038 contra el rey y tomaran al asalto el alcázar real el 23 de agosto de 1038. Allí fueron ejecutados Mundir II y su visir judío Yequtiel ben Ishaq.
Había preparado concienzudamente su golpe de Estado, puesto que rápidamente comenzó a acuñar moneda con su nombre y nuevo título de hayib («chambelán»), que era el que utilizó Almanzor y todos los reyes de taifas como símbolo de su poder regio. Su propósito fue recobrar en Zaragoza el poder de su abuelo Abd al-Rahman, llevado al ostracismo por Mundir I, que provenía de una estirpe secundaria de este linaje, además del móvil evidente de su ambición al reinado sobre la taifa saraqustí. Sin embargo solo se mantuvo como rey hasta el 20 de septiembre de 1038. Esto fue debido a que el asesino había prometido al entonces gobernador de Lérida Sulaymán ben Hud al-Musta'in entregar el poder político, pues Sulaymán ben Hud pertenecía a una de las más poderosas estirpes y gozaba de gran prestigio militar, pero no cumplió lo pactado. Es por ello por lo que Sulaymán ibn Hud, apoyado por Ismail de Toledo decidió entrar en Zaragoza, encontrando el apoyo de la población. Abd Allah se atrincheró en el alcázar, pues pronto fue percibido como un usurpador entre los zaragozanos, que conocían y estimaban a Sulaymán ibn Hud, pero, acosado por la muchedumbre tuvo que huir y se retiró desde entonces a la fortaleza de Rueda.
Predecesor:
Mundir II
Abd Allah ben Hakam
Rey taifa de Zaragoza

1039
Sucesor:
Sulaymán ben Hud al-Musta'in

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3



Abdelmalik


Abdelmalik ibn Mustain Imad al-Dawla (fallecido en 1130) fue el quinto rey de la dinastía hudí de la Taifa de Zaragoza, aunque por un breve periodo de tiempo, entre enero y mayo de 1110.
El sucesor legítimo de Al-Musta'in II, a la muerte de su padre el 24 de enero de 1110 en la batalla de Valtierra ante tropas comandadas por la aristocracia aragonesa y navarra, no pudo resistir el acoso a que se veía sometido por almorávides y aragoneses, quiso acceder al trono pero en la capital de la Taifa de Saraqusta el partido almorávide, más integrista, había crecido en importancia y los zaragozanos exigieron a Imad al-Dawla que se abstuviera de establecer acuerdos con los cristianos, condición que Abdelmalik al parecer aceptó, pero incumpliría posteriormente.
A mediados de febrero de ese año el gobernador almorávide de Valencia, llamado Ibn Fatima, partió hacia Saraqusta con idea de tomar posesión de la ciudad, pero los zaragozanos acabaron impidiéndoselo, quizá temerosos de provocar con ello una guerra civil entre los partidarios del rey hudí y los proclives a integrar el reino en el Imperio almorávide. Es entonces cuando se descubrió, según el historiador árabe Ibn Idari, que Imad al-Dawla seguía manteniendo tratos con los reinos cristianos lo que provocó, a pesar de que el rey hudí apeló a la tradición de buenas relaciones con el emperador almorávide Alí ibn Yusuf, que el nuevo gobernador de Valencia Ibn al-Hayy se trasladara a la capital del valle medio del Ebro para ocupar el gobierno de Zaragoza. Esta vez los deseos de la facción proalmorávide se impusieron y el 31 de mayo de 1110 Al-Hayy tomaba posesión de la Aljafería. Acababa con ello la dinastía hudí en la taifa independiente de Zaragoza.
Sin embargo Abdelmalik se pertrechó en la inexpugnable fortaleza de Rueda, donde creó un pequeño señorío formado por las plazas que aún diminaba: algunos castillos cercanos a Calatayud y la ciudad de Borja. Inmediatamente estableció contactos con Alfonso I de Aragón para prestarle vasallaje y hostigar con sus fuerzas al nuevo poder almorávide de Zaragoza, situación que el Batallador aceptó. En 1124, tras la conquista de Zaragoza por el rey de Aragón (diciembre de 1118), este decidió incorporar Borja, plaza de su súbdito Abdelmalik, a sus dominios directos. La causa no esta clara y podría deberse a una crisis en las relaciones entre señor y vasallo o al deseo de la población islámica de esta ciudad, que vería la oportunidad de capitular en una ocasión favorable. La entrega fue pactada y todo indica que debió de garantizar a la población musulmana unas condiciones ventajosas. Se respetaba la potestad jurídica de la mezquita, que podría seguir aplicando la saría, que seguiría siendo aplicada por alaxemis (alguaciles). También se entregaban recíprocamente cautivos y rehenes, e incluso los musulmanes recibían una compensación económica por la entrega de estos. Se ofrecía seguridad a quienes desearan abandonar la ciudad y se prometía no tomar represalias contra los musulmanes que decidieran quedarse en la nueva ciudad cristiana. Ante esto Abdelmalik no debió de oponer oposición alguna. Borja fue entregada en tenencia a Orti Ortiz, a López y a Tizón y en la plaza se edificaría un nuevo castillo.
AbdelMalik se mantuvo como aliado del rey de Aragón en el castillo de Rueda hasta 1130, año en que, a su muerte, le sucedería en los dominios de Rueda de Jalón su descendiente Abu Ya'far Ahmad ibn Hud Saif al-Dawla llamado en las crónicas cristianas Zafadola, que dominó la plaza entre 1130 y 1146.
Predecesor:
Al-Musta'in II
Abdelmalik
Rey taifa de Zaragoza

1110
Sucesor:
Gobierno almorávide
Muhammad ibn al-Hayy

Fuentes

  • Cronología de reinos y taifas en al-Ándalus.
  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • LEMA PUEYO, José Ángel, Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona (1104-1134), Gijón, Trea, 2008. ISBN 978-84-9704-399-1.
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3
  • «Zafadola», en Gran Enciclopedia Aragonesa (en línea).

Al-Mutamán



Palacio de la Aljafería.
Yúsuf Al-Mutamán o Al-Mutamín fue rey de la Taifa de Zaragoza de la dinastía hudí entre 1081 y 1085.
Yúsuf Al-Mutamán fue rey taifa de Zaragoza en su momento de máximo esplendor, tras el pujante reinado de su padre Al-Muqtadir. Fue asimismo un rey erudito, protector de las ciencias, de la filosofía y de las artes. Un ejemplo de rey sabio, conocedor de las matemáticas —disciplina de la que escribió un tratado, el Kitab al-Istikmal o Libro de perfección (en árabe,كتاب الإستكمال)—, la astrología y la filosofía, que continuó la labor de su padre Al-Muqtadir creando una corte de sabios intelectuales que tenía como marco el bello palacio de la Aljafería, llamado, en esta época, el «palacio de la alegría».
Almutamán heredó de Al-Muqtadir en 1081 la parte occidental de la Taifa de Zaragoza, que comprendía Zaragoza, Tudela, Huesca y Calatayud, quedando Mundir con la zona costera del reino: Lérida, Monzón, Tortosa y Denia.
En el año 1081 el empuje del rey aragonés, Sancho Ramírez era considerable, amenazando las fronteras de la taifa desde el norte. Para resistirlo, Almutamán contó con los servicios de las tropas mercenarias de El Cid, que recibió además el encargo de reincorporar a Zaragoza los territorios orientales de su pariente Mundir, aliado de Aragón. Los enfrentamientos en la franja fronteriza fueron constantes, pero ninguno logró reunificar el territorio paterno.

El Cid sirvió a Al-Mutamán durante todo el reinado del monarca hudí.
En esta etapa está bien documentado el servicio del Cid, desterrado en 1081 de Castilla por llevar a cabo razias en contra de los intereses de Alfonso VI de León y Castilla en territorios de Toledo, entonces tributario de este rey y que, por ello, no debía ser atacada por tropas castellanas.
El Cid seguiría al servicio de Al-Mutamán hasta 1086, momento en el que Zaragoza fue asediada por Alfonso VI. Si el Cid rompió los lazos con Al-Mutamán o su heredero Al-Musta'in II debido a un conflicto de intereses personal entre la defensa de Zaragoza y su señor natural, por ser el rey de Castilla quien la atacaba, o si fue condonado su destierro, al apreciar Alfonso la utilidad de tal caballero en su ejército, es algo que todavía no se ha dilucidado en su totalidad.
El Cid fue capaz de contener a los aragoneses hasta 1083, año en el que Sancho Ramírez tomó la línea de fortificaciones que protegían a las ciudades de la taifa de Saraqusta, como la de Graus (que amenazaba Barbastro) en la zona oriental, Ayerbe, Bolea y Arascués (que ponían en peligro a Huesca) y Arguedas que apuntaba a la conquista de Tudela.
Las relaciones de Zaragoza con su protectorado, Valencia, se estrecharon mediante alianzas matrimoniales. Pero Valencia estaba inmersa en un complejo juego de alianzas. Alfonso VI, utilizando hábilmente la diplomacia, consiguió que el rey Al-Qádir de Toledo le entregara la ciudad en 1085 a cambio de su ayuda para desbancar de Valencia a Abú Bakr, lo que supuso, de hecho, la toma de Toledo para el rey de León y Castilla. Así, el reino de Zaragoza quedaba desconectado del resto de Al-Ándalus por la vía tradicional que pasaba por el centro de la península y, desde ese momento, su comunicación se vio restringida a la que conectaba con Valencia costeando el levante. El año de la pérdida de Toledo fue asimismo el de la muerte de Almutamán.

Matemáticas


El teorema de Ceva, descubierto por Al-Mu'tamin
La obra maestra en el ámbito intelectual de Al–Mu'tamán fue su Libro de la perfección y de las apariciones ópticas (Kitab al-Istikmal) que además de ser un compendio de la matemática griega de Euclides y Arquímedes entre otros, y transmitir las enseñanzas de Thabit ibn Qurrá, los Banu Musa e Ibn al-Haytha, introduce teoremas originales. Su obra fue transmitida a través de Maimónides a Egipto, y de allí se difundió por el centro de Asia, documentándose incluso en Bagdad en el siglo XIV, si bien su influencia no llegó a Occidente.
De su obra se conservan dos copias, la primera fue encontrada en la Biblioteca l'Askeri Müze de Estambul en 1985, procedente de la biblioteca del sultán otomano Mehmed II, que fue heredada por su hijo Bayaceto II. Posteriormente se halló una segunda copia en El Cairo.
El Libro de la perfección y de las apariciones ópticas trata los números irracionales, secciones cónicas, la cuadratura del segmento parabólico, volúmenes y áreas de varios cuerpos geométricos o el trazado de la tangente de una circunferencia, entre otros problemas matemáticos.
Solo la primera parte del Kitab al-Istikmal superaba en extensión a los Elementos de Euclides. En la obra del rey zaragozano aparece una propuesta de categorización de las matemáticas en especies aristotélicas, dividiéndolas en la especie de la aritmética, otras dos para la la geometría y de nuevo dos en cuanto a la estereometría, en lo que nos ha llegado.
A Al-Mutamán se debe la primera formulación conocida del Teorema de Giovanni Ceva, que no sería conocido en Europa hasta 1678 en la obra De lineis rectis del mencionado geómetra italiano y que se puede enunciar como sigue:
Sea ABC un triángulo y D, E, F son puntos en los lados BC, CA y AB. Se dibujan líneas rectas AE, BF y CG. Esas tres líneas se intersecan en un punto si y solo si \frac{AF}{FB}=\frac{AE}{EC}\frac{CD}{DB}.
Al-Mu'tamán, Kitab al-Istikmal
Predecesor:
Al-Muqtadir
Al-Mutamán
Rey taifa de Zaragoza

1081-1085
Sucesor:
Al-Musta'in II

Fuentes

  • «Al-Mu'taman, el gran matemático de Saraqusta». Publicado por samimi el martes, 28 de octubre de 2008 a las 22:09. Consulta: 21 de marzo de 2009.
  • CARRASCO MANCHADO, Ana I., Juan Martos Quesada y Juan A. Souto Lasala, Al-Andalus, Madrid, Istmo (Historia de España. Historia medieval, VI), 2009, pág. 249. ISBN 978-84-7090-431-8
  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • HOGENDIJK, Jan P., «Al-Mu'taman ibn Hud, 11th-century king of Saragossa and brilliant mathematician», Historia Mathematica 22, febrero de 1995, págs. 1-18. ISSN 0315-0860.
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, «Introducción histórica» al capítulo «El palacio musulmán», en Bernabé Cabañero Subiza et al., La Aljafería, vol. I, Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Mariano de Pano y Ruata, 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3


Al-Muqtadir


«Al-Muqtadir» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Al-Muqtadir (califa).

Palacio de la Aljafería
Abú Yafar Áhmad ibn Sulaymán al-Muqtadir Billah, rey de la taifa de Saraqusta entre (1046 y 1081).
Abú Yafar Al-Muqtadir, de la dinastía de los Banu Hud, llevó a la taifa de Zaragoza a su máximo apogeo político y cultural. Fue mecenas de las ciencias, de la filosofía y de las artes. Mandó construir el bello palacio de la Aljafería donde se reunieron importantes intelectuales andalusíes.
Al-Muqtadir consiguió reunir bajo su mandato las tierras disgregadas tras el reparto de los dominios de Zaragoza entre sus hermanos hecha por su padre Sulaymán banu Húd al-Musta'in. Solo Yusuf, gobernador de Lérida, resistió durante más de treinta años los intentos de integración de su hermano, hasta que fue hecho prisionero en 1078.
Fue un periodo de máximo esplendor de la Taifa zaragozana, que, en la segunda mitad del siglo XI, solo tuvo rival en la de la Sevilla de Al-Mutamid. Sus fronteras llegaron hasta el Mediterráneo, cuando, a partir de 1076 reunía bajo su dominio las taifas de Tortosa y de Denia, siendo el rey de la taifa de Valencia vasallo suyo.
Sin embargo, la difícil situación de Zaragoza, amenazada por el reino de Aragón de Ramiro I y Sancho Ramírez y en constante litigio fronterizo por las tierras de la extremadura navarra y castellana (Tudela, Soria, Guadalajara), obligaban tanto a Al Muqtadir como a Yusuf de Lérida a pagar parias a sus vecinos cristianos, en especial al poderoso Alfonso VI de Castilla. Hasta el punto de que, en 1081, su sucesor, Al-Mutamán hubo de contratar los servicios de un mercenario castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, conocido más tarde como El Cid, que deriva del árabe "sidi" (Señor).

Historia del reinado de Al-Muqtadir

Al obtener el reino de Zaragoza en 1046, Al-Muqtadir debió reducir a su obediencia a sus hermanos, que habían sido situados al frente del gobierno de los diferentes distritos de la Taifa, y que pronto se alzaron como régulos en sus diferentes ciudades. Excepto Lubb de Huesca, que reconoció pronto a su señor y hermano, Muhammad en Calatayud y Mundir en Tudela comenzaron a acuñar moneda con su nombre, dándose títulos soberanos. En 1051 Al-Muqtadir ya habría destronado a tres de sus cuatro hermanos (excepción hecha de Yusuf al-Muzaffar de Lérida) recurriendo incluso a celadas no muy nobles.

Panel decorativo taifal de la Aljafería
Yusuf intentó incluso dominar Zaragoza, atacando a su hermano Al-Muqtadir, que, a su vez, y para impedir que Lérida se aliara con ejércitos cristianos para conseguirlo (sobre todo estaban interesados en ello los condes catalanes por las recompensas territoriales que podrían obtener) debió comenzar con su política de aplacarles pagándoles parias a cambio de su no intervención. De este modo, uno de los males endémicos de Zaragoza comenzó pronto a manifestarse, pues las grandes necesidades de dinero para triburar a los reinos cristianos provocaron continuas subidas de impuestos, lo que supuso un descontento creciente de la clase productiva de Zaragoza. Más aún, la economía de la taifa se resentía a la vez que aumentaba la disponibilidad de numerario de unos reinos cristianos cuyos intercambios en metálico eran de escasa entidad hasta entonces. El cargo más oneroso para las arcas de Al-Muqtadir fue el ser tributario del poderoso reino de Castilla, que le defendía de los ataques del rey aragonés. Ya en 1060, Fernando I de Castilla cobraba el impuesto anual del rey de Zaragoza. En 1058 había intentado firmar la paz con Yusuf de Lérida para evitar pagar parias al conde de Barcelona, Ramón Berenguer I (incluso consta que recibieron tributos de Zaragoza en algún momento entre 1048 y 1063 Ramón de Cerdaña, Armengol de Urgel, Ramiro I de Aragón y García de Pamplona), pero la desconfianza entre los dos hermanos impidió su avenencia.
En 1060, un suceso inesperado vendría a iniciar la expansión hacia levante de Ahmad I Al-Muqtadir, obteniendo una salida al mar. Al morir los dos régulos eslavos de la taifa de Tortosa, Muqatil y Ya'la, un tercero, llamado Nabil o Labil que les sucedió, no pudo mantenerse en el poder, acosado por presiones internas y del exterior y, con sus súbditos sublevados, abandonó la taifa y se la entregó a Al-Muqtadir a cambio de asilo político. De este modo se inicia una expansión territorial que ocuparía todo el Levante con el vasallaje de Valencia en 1076 y la rendición de Lérida en 1078. Paradójicamente, su poderío con respecto al resto de los reyes taifas de la zona contrasta con la debilidad mostrada ante los pujantes reinos cristianos, a los que solo podía hacer frente pagando a cambio de alianzas, apoyos militares y ejércitos mercenarios, como el del desterrado Cid.
A mediados del siglo XI, la frontera norte del reino hudí se situaba en la actual Barbastro, y disponía de un fuerte en Graus. Ramiro I de Aragón intentó repetidas veces apoderarse de estos puntos estratégicos que formaban una avanzada en forma de cuña entre sus territorios. En 1063 sitió Graus, pero Al-Muqtadir en persona, al frente de un ejército que incluía un contingente de tropas castellanas al mando de Sancho, el futuro Sancho II de Castilla, que quizá contaba en su mesnada con el Cid, consiguió rechazar a los aragoneses que perdieron en esta batalla a su rey, al parecer asesinado por un soldado árabe, llamado Sadaro, que hablaba romance y que iba disfrazado de cristiano y que, acercándose al real de Ramiro I, le clavó una lanza en la frente. Su sucesor, Sancho Ramírez, con la ayuda de tropas de condados francos ultrapirenaicos llamadas a la cruzada por Alejandro II, tomó Barbastro en 1064.
Al año siguiente, Al-Muqtadir, reaccionó solicitando la ayuda de todo Al-Ándalus, llamando a su vez a la yihad y volviendo a recuperar Barbastro en 1065. Este triunfo le indujo a tomar el sobrenombre de Al-Muqtadir Billah ("el poderoso gracias a Dios), que inmediatamente mandó grabar en inscripciones cúficas en las yeserías de la Aljafería que entonces estaba construyendo con las leyendas "Esto es lo que mandó hacer el poderoso gracias a Dios" (es decir, Al-Muqtadir Billah).
A pesar de la pérdida de Barbastro, el reino de Aragón era una fuerza emergente y en ese mismo año toma el castillo de Alquézar. Para contrarrestarle, Al-Muqtadir firmó tratados en 1069 y 1073 con Sancho el de Peñalén, rey de Pamplona, por los que obtenía la ayuda navarra a cambio de parias. La alianza con el rey pamplonés detuvo por un tiempo el expansionismo aragonés, pero Sancho IV murió pronto, en junio de 1076, asesinado por obra de una conjura de sus hermanos Ramón y Ermesinda.
En levante, la taifa de Denia, que era muy rica, pues había sido una potencia marítima y comercial en tiempos de Muyahid y su hijo Alí (que casó con una hermana de Al-Muqtadir), estaba subordinada al gran Al-Mamún de Toledo, que murió envenenado en 1075. Aprovechó esta ocasión Al-Muqtadir para presentarse en Denia con un ejército notable, animado por un visir de aquel soberano llamado Ibn al-Royólo, que consiguió mover a la población a favor del monarca zaragozano. Se negoció sin batalla la entrega de la Taifa de Denia a Al-Muqtadir en 1076, con lo que los dominios de Zaragoza se extendieron hasta la actual Murcia.

Mapa de la máxima extensión de la Taifa Hudí en época de Al-Muqtadir en 1076.
Tras este éxito, Al-Muqtadir fijó su objetivo en comunicar sus dominios, interrumpidos por la Taifa de Valencia. Esta era gobernada por Abú Bakr de Valencia, que había estado subordinada políticamente a Toledo y estaba en la órbita de Alfonso VI, de quien de hecho dependía. Al-Muqtadir se dirigió a Valencia con sus tropas y Abú Bakr salió a su encuentro engalanado y se declaró su vasallo. Así, Valencia pasó a ser una taifa vasalla del señor de Zaragoza y, a cambio, este mantuvo al rey-títere Abú Bakr en Valencia en el poder. No podía llevar a cabo una conquista más efectiva, pues, tanto Alfonso VI, como el resto de los régulos de taifas, estaban muy recelosos del excesivo poder que acumulaba el rey de Zaragoza.
En sus tres últimos años de gobierno, de 1078 a 1081, Al-Muqtadir concentró sus fuerzas en conseguir someter a su poder a la taifa de Lérida, donde resistía su hermano Yusuf al Muzzafar. Tras muchos enfrentamientos lo hizo prisionero en la fortaleza de Rueda y logró el reconocimiento de su dominio sobre Lérida por parte de su hermano. Pese a ello, y tal como había hecho su padre Sulaymán, volvió a dividir el reino al entregar a su hijo Al-Mutamín Zaragoza y la zona occidental, y a su hijo Al-Mundir, Lérida, Tortosa y Denia. A finales de 1081 Al-Muqtadir, al parecer gravemente enfermo, tuvo que delegar el poder en sus hijos y murió, con toda seguridad, en el año 1082.
Además de su talento político y militar, Al Muqtadir fue un rey sabio, con amplias inquietudes artísticas y culturales. Como muestra del esplendor de su reinado mandó erigir un palacio-fortaleza en la explanada de la saría zaragozana, en la Almozara, donde se celebraban las paradas militares, las fiestas de las victorias y los ejercicios ecuestres:La Aljafería (al-yafariya deriva de uno de sus nombres, Al-Yafar). Este suntuoso palacio fue la sede de su Corte, creando en sus dependencias un centro de cultura donde acudieron intelectuales y artistas de todos los puntos de Al-Ándalus, buscando un refugio de tolerancia y mecenazgo en la Taifa más septentrional y más alejada del influjo almorávide por su lejanía y por ser regida por una dinastía hispanoárabe. Allí se dieron cita poetas, músicos, historiadores, místicos y, sobre todo, nació la mejor escuela de filosofía del islam, con la incorporación plena de Aristóteles a la filosofía árabe, labor que, iniciada en Oriente por Ibn Sina (Avicena), fue desarrollada con un criterio independiente por Ibn Bayya, el Avempace de los cristianos. La labor de Avempace fue el punto de partida de la filosofía hispano-árabe, que fue continuada por Ibn Rushd (Averroes) y en la cultura hebrea por Maimónides.
Predecesor:
Sulaymán ben Hud al-Musta'in
Al-Muqtadir
Rey taifa de Zaragoza

1046-1081
Sucesor:
Al-Mutaman

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Enlaces externos

  • Mapa de máxima extensión de la Taifa Hudí en época de Al-Muqtadir ([1]).


Al-Musta'in II



Palacio de la Aljafería
Áhmad Al-Mustaín II fue el cuarto rey de la dinastía hudí de la Taifa de Zaragoza (1085-1110).
Durante el reinado de Áhmad Al-Mustaín II el avance de los aragoneses Cinca abajo y en las comarcas de Huesca es ya muy importante, y a esto se suma el hecho de que el resto de las taifas, enzarzadas en guerras intestinas y debilitados tras la conquista de Toledo por el poderoso Alfonso VI de Castilla, no podían prestarle apoyo.
Ante esta situación, Al-Mu'tamid de Sevilla pidió a los reyes de Badajoz y Granada que se unieran a él para solicitar la intervención de Yusuf ibn Tasufin, emir de los almorávides, que acudieron en ayuda de las taifas hispanas y consiguieron vencer a la coalición de reinos cristianos, encabezados por Alfonso VI de León y Castilla en 1086 en la batalla de Sagrajas. Esta derrota libró a Zaragoza de la presión de los cristianos por un tiempo: en 1086 la ciudad estaba sitiada por Alfonso VI que tuvo que levantar el cerco para enfrentarse a los almorávides.
En 1090 el imperio almorávide reunificó las taifas como protectorados sometidos al poder central de Marrakech y destituyeron a todos los reyes de taifas excepto a Al-Mustaín, que conservó buenas relaciones con los almorávides, gracias a lo cual se mantuvo como reino fronterizo independiente, ya que, al constituir una avanzadilla de Al-Ándalus frente a los cristianos, fue el único territorio que evitó la unificación almorávide.
Sin embargo, los cristianos continuaban su avance. En 1089 cayó Monzón, en 1091, Balaguer y en 1096, Huesca tras la batalla de Alcoraz. Para intentar oponerse al reino de Aragón, Al-Mustaín debía pagar fuertes parias a su protector, Alfonso VI de Castilla.
Al-Mustaín consiguió mantener un difícil equilibrio político entre dos fuegos, pero en 1110 fue derrotado y muerto en la batalla de Valtierra, cerca de Tudela, frente a Alfonso I el Batallador, que ya había tomado Ejea y Tauste.
Predecesor:
Al-Mutamán
Al-Musta'in II
Rey taifa de Zaragoza

1085-1110
Sucesor:
Abdelmalik

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Ibn Tifilwit


Ibn Tifilwit. Gobernador almorávide de Zaragoza de 1115 a 1117.
Ibn Tifilwit, emir de Zaragoza, se instaló en la capital del Ebro rodeado de poetas como Ibn Jafaya de Alcira. Al contrario que su antecesor, de gran actividad bélica, de Ibn Tifilwit solo se conoce una pequeña algarada contra Borja y una expedición a Rueda de castigo a Abdelmalik Imad al-Dawla, pues el hudí destronado era vasallo de Alfonso I de Aragón y hostigaba el distrito de Zaragoza), que terminó con un pactó con sus moradores. Fundamentalmente en nuevo emir almorávide se dedicó a las actividades cortesanas y al lujo, situando como núcleo cultural los salones del Palacio de la Aljafería.
Ibn Tifilwit nombró como visir al filósofo Avempace, que se había convertido en la personalidad más destacada de la intelectualidad zaragozana, pero el carácter de Avempace hizo que se enemistaran pronto, y el gran filósofo fue encarcelado. Una vez liberado, optó por marcharse de la ciudad.
En el invierno de 1117 muere Ibn Tifilwit, pero ya no le sucedería ningún gobierno musulmán. Alfonso I de Aragón, sin duda había madurado bien el plan de asedio a la ciudad, y entró en ella, tras medio año de sitio, el 18 de diciembre de 1118.
Predecesor:
Muhammad ibn al-Hayy
Ibn Tifilwit
Gobernador almorávide

1115 - 1117
Sucesor:
Alfonso I el Batallador
Rey de Aragón

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • LEMA PUEYO, José Ángel, Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona (1104-1134), Gijón, Trea, 2008, págs. 95-97. ISBN 978-84-9704-399-1.
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Muhammad ibn al-Hayy


Muhammad ibn al-Hayy. Gobernador almorávide de Zaragoza de 1110 a 1115.
General almorávide que llegó a ser gobernador de Valencia y posteriormente de Zaragoza.
A partir de 1102, fecha de la caída en manos almorávides de la Valencia del Cid, vemos a Mohamed ben al-Hach al frente del gobierno valenciano. De allí fueron solicitados sus servicios para ocuparse de la recién ocupada Zaragoza, donde llegó en 1115 para ocuparse de su gobierno en calidad de emir.
Ibn al-Hach llega a Zaragoza el 31 de mayo de 1110. Pronto actúa contra Alfonso I el Batallador, que amenazaba Zaragoza desde el promontorio de "Deus lo vol" (Dios lo quiere), hoy Juslibol. Salió a su encuentro y pudo alejarlo hasta Ejea de los Caballeros. Posteriormente, Alfonso I, muy ocupado por los asuntos castellanos y sus problemas matrimoniales, relajó su presión sobre Zaragoza.
Abdelmalik Imad al Dawla, el rey destronado, siguió acosando a Ibn al-Hach desde su pequeño señorío de Rueda en el Jalón, pero su acoso no podía ser muy efectivo.
Ibn al-Hach fue un gobernador guerrero. Incluso llevó a cabo una operación junto al gobernador de Murcia, Ibn Aisha por tierras de Barcelano, sufriendo una derrota en el paso del "Congost de Martorell", que las fuentes árabes llaman "Batalla del Puerto" en 1114. Murió poco después en 1115
En el terreno civil, reorganizó la administración e impuso el dinar almorávide como moneda oficial, con lo que se recobró la confianza de los comerciantes, muy deteriorada en los últimos años de balanza de pagos deficitaria del gobierno hudí, que pagaba cuantiosas parias a cambio de protección.
Predecesor:
Abdelmalik Imad al Dawla
Rey taifa de Zaragoza
Muhammad ibn al-Hayy
Gobernador almorávide

1110 - 1115
Sucesor:
Gobierno almorávide
Ibn Tifilwit

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3



Mundir I


Mundir ibn Yahyá al-Tuyibí (m. 1021/1023). Rey de la taifa de Zaragoza entre 1018 y 1021/1023 perteneciente al linaje de los tuyibíes.
Comenzó su carrera militar como simple soldado, aunque pronto ganó reputación luchando en los ejércitos de Almanzor y ascendiendo al rango de general, lo que le valió posteriormente obtener el cargo de gobernador de Tudela (cabeza de distrito de la Marca Superior) hacia 1005 y el de emir de Zaragoza, dignidad que le fue concedida hacia 1013 por el califa Sulaiman al-Mustain.
Más tarde intervino en las luchas civiles ocurridas en Córdoba apoyando a la facción omeya de, sucesivamente, Muhammad II al-Mahdi (1009), Sulaiman al-Mustain (1013 a 1016) y finalmente de Abderramán IV en 1018. Para esta última y fracasada incursión cordobesa se alió con el eslavo Jairán de Almería y el conde de Barcelona Berenguer Ramón I.
Con el deterioro del poder central en al-Ándalus, se declaró independiente, iniciando con ello el reino taifa de Zaragoza en 1018, año en que acuña sus primeras monedas. Consiguió expulsar al gobernador de Huesca a un miembro de su familia, Ibn Sumadih, e inició un periodo de mejora de obras públicas en la Taifa, con la ampliación de la mezquita aljama de Zaragoza, y la acogida de intelectuales y poetas áulicos tan prestigiosos como Ibn Darrach, panegirista de Almanzor, o Said al-Bagdadí, con lo que dio lustre a su corte.
Se le tuvo por un hábil político, un gran diplomático y un inteligente estratega militar y buen guerrero. Zaragoza prosperó durante su reinado, aseguró sus fronteras mediante pactos con los condes cristianos pirenaicos.
En cuanto a su política exterior, estuvo condicionada por sus hostilidades con Sancho el Mayor de Pamplona. Para contrarrestarlo concertó un enlace entre Berenguer Ramón I de Barcelona y Sancha, hija de Sancho García de Castilla, que se celebró en Saraqusta en 1021 con gran boato e invitados tanto musulmanes como cristianos, mediante el cual consiguió la alianza con estos dos condados cristianos para hacer frente a Sancho el Mayor.
Predecesor:
gobierno emiral
Mundir I
Rey taifa de Zaragoza

1018-1021/23
Sucesor:
Yahya al-Muzaffar

Fuentes

  • ANDÚ RESANO, Fernando, «La Taifa de Zaragoza», en El esplendor de la poesía en la Taifa de Zaragoza, Zaragoza, Mira, 2007, págs. 163-178. ISBN 978-84-8465-253-3.
  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Enlaces externos

  • Mundir I, en la Gran Enciclopedia Aragonesa.



Mundir II


Mundir ibn Yahyá al-Tuyibí Mu'izz al-Dawla (m. 1038). Rey de la taifa de Zaragoza de 1036 a 1038.[1]
Era hijo de la hermana de Ismail ibn Di-l-Nun, rey de la taifa de Toledo, con la que su padre Yahya al-Muzaffar se había casado para sellar una alianza con la taifa de la marca media.
No poseemos muchos datos acerca del rey Mundir II de Zaragoza, que pertenecía al linaje de los tuyibíes. Las fuentes que relatan los hechos de esta época se centran en la conjura que contra él gestó un pariente de la línea principal de este linaje llamado Abd Allah ben Hakam.
En el año 1035 fue alzado el falso califa Hisham II en Sevilla, pero el rey de Zaragoza Yahyá se negó a reconocer su autoridad como, por otra parte, habían hecho todos sus antecesores desde Mundir I. Sin embargo, esta fue la excusa que adujo su primo, Abd Allah ben Hakam, ávido de poder proclamarse rey de la taifa, para gestar una conjura que acabó con el asesinato de Mundir II en 1038. Con ello se originaron grandes disturbios en Zaragoza que acabaron arrojando del poder a la dinastía tuyibí, y dar origen al periodo de monarquía hudí a partir de 1039, en que accede al poder Sulaymán ben Hud al-Musta'in, que en esta época era gobernador de Lérida.
Predecesor:
Yahya al-Muzaffar
Mundir II
Rey taifa de Zaragoza

1036-1038
Sucesor:
Abd Allah ben Hakam

Referencias

  1. ↑ M. J. Viguera (1988, págs. 182-183 y 1995, 61-62) demostró a partir de una referencia de Al-Udri que Yahya murió en 1036. Apud Andú Resano (2007), págs. 166-167; v. t. Corral (1998), pág. 27 y Cervera Fras (1999), pág. 40.

Fuentes

  • ANDÚ RESANO, Fernando, «La Taifa de Zaragoza», en El esplendor de la poesía en la Taifa de Zaragoza, Zaragoza, Mira, 2007, págs. 163-178. ISBN 978-84-8465-253-3.
  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 8488305931
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 8480691557
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 8486794978
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 8486778069
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 8488305273



Sulaymán ben Hud al-Musta'in


Para otros usos de este término, véase Hud (desambiguación).
Sulaymán ibn Hud al-Mustain I, rey de la taifa independiente de Lérida desde 1031 y posteriormente también de la de Zaragoza (1039-1047), y fundador de la dinastía Hudí en este reino.
En su juventud destacó al servicio del ejército de Almanzor y en las contiendas civiles que siguieron al Califato de Córdoba. Acogió en la Zuda de Lérida al último califa, Hisham III entre la caída de Córdoba en 1031 y 1036. Durante este periodo, con la dinastía Tuyibí al frente de la taifa de Saraqusta, Sulaymán se mantuvo como cadí o gobernador de las taifas de Lérida y Tudela, sometido a parias intermitentemente por el rey de Zaragoza y haciendo frente a Sancho el Mayor.
En una época de guerras por el poder en la taifa zaragozana, obtuvo el apoyo de los ciudadanos y acabó por asumir de hecho el poder en 1039, consolidándolo al poner como gobernadores de los distintos distritos en que se dividía la taifa a sus hijos: así, en Lérida situó a Yusuf al-Muzaffar, en Huesca a Lubb (Lope), en Tudela a Mundir, y en Calatayud a Muhámmad. En Zaragoza, como príncipe y regente en su ausencia, situó a Áhmad al-Muqtadir.
Se apoyó en Fernando I de León en su enfrentamiento contra la taifa de Toledo por la posesión de tierras de Guadalajara contra la taifa de Toledo, que tuvo como aliado a García de Pamplona. Para ello hubieron de pagar parias a estos reyes cristianos, iniciándose un difícil equilibrio de alianzas en esta zona.
A su muerte en 1047, sus cinco hijos, que gobernaban las distintas capitales de distrito bajo su dominio, comenzaron a procurar la independencia, ya desde 1046, e intentar luego imponerse a sus rivales. Todos ellos acabaron proclamándose régulos y acuñaron moneda en su propia ciudad como signo de soberanía. Fue Al-Muqtadir quien, desde la más importante de estas urbes, alcanzaría la hegemonía reduciendo en 1051 a su dominio al resto de las taifas enfrentadas en conflictos fratricidas; sin embargo, no consiguió someter a su hermano Al-Muzaffar de Lérida hasta 1078.
Predecesor:
Abd Allah ben Hakam
Sulaymán ben Hud al-Musta'in
Rey taifa de Zaragoza

1039-1047
Sucesor:
Al-Muqtadir

Fuentes

  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 84-88305-93-1
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 84-8069-155-7
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 84-86794-97-8
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 84-86778-06-9
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 84-88305-27-3

Enlaces externos

  • Lista de gobernantes musulmantes




Yahya al-Muzaffar



Dinar de oro acuñado en 1029 por Yahya al-Muzaffar como rey taifa de Zaragoza.
Yaḥyà ibn Mundir al-Tuğibí al-Muzaffar. Rey de la taifa de Zaragoza de 1021/1023 a 1036.[1]
Aunque inicialmente se tituló ḥağib —el mismo que usó Almanzor con el significado literal chambelán, intendente o camarero— del califa ḥammūdi de Córdoba Al-Qasim, que entonces se encontraba detenido por su sobrino Yahya al-Muhtal, era habitual en los reyes taifas ampararse en la autoridad ficticia de un califa y actuar en todo como un rey independiente. Así acuñó moneda propia, adoptó posteriormente el título de al-Muzaffar y se condujo en su reinado en forma similar a lo que lo hacían los reinos cristianos fronterizos.
Continuó la política de su padre, Mundir I, de consolidación del reino de Zaragoza y de protección de las artes y las letras. Procuró tener buenas relaciones con la poderosa taifa de Toledo, y a este fin casó con la hermana de Ismail ibn Di-l-Nun, de cuyo enlace nació su heredero Mundir II. También supo garantizarse la fidelidad de Sulaymán ibn Hud, que por entonces era cadí o gobernante de los distritos de Tudela y Lérida, y que en 1039 se convertiría en el primer rey de la dinastía hudí de la taifa de Zaragoza.
Yahya tuvo que guerrear contra Sancho el Mayor, rey de Pamplona, y contra sus hijos García de Pamplona y Ramiro I de Aragón. Emprendió asimismo campañas o razias Ebro arriba, como la que le llevó a asolar Nájera obteniendo cautivos y un considerable botín.

La reforma de la mezquita aljama de Saraqusta de 1023

La antigua mezquita de mediados del siglo IX tenía tras la reforma de Musa ibn Musa 56 x 44 metros, cerca de 2500 m2 de superficie. En 1023, por mandato del padre de Yahya Mundir I, comenzó la ampliación de la mezquita aljama hasta alcanzar unas dimensiones de 86 x 54 metros mediante el alargamiento hacia el este de casi el doble de la longitud inicial, lo que la convirtió en una de las mayores de al-Ándalus al llegar a casi 5000 m2.
Para ello hubo de trasladarse el bloque de una pieza de alabastro o mármol blanco que conformaba el mihrab excavando sus cimientos desplazándolo sobre rodillos, complicada operación que causó grietas en el bloque.
También se erigió un gran alminar que, transformado en torre-campanario mudéjar, perduró hasta el siglo XVII, cuando fue derribado y sustituido por la actual torre barroca. Durante la restauración, que terminó en 1999, se han descubierto numerosos vestigios, como la planta del antiguo edificio y la impronta del alminar en los muros externos, lo que ha permitido reconstruir su aspecto original.
  • Véase también: La Seo de Zaragoza: La mezquita.
Predecesor:
Mundir I
Yahya al-Muzaffar
Rey taifa de Zaragoza

1021/1023-1036
Sucesor:
Mundir II

Referencias

  1. ↑ M. J. Viguera (1988, págs. 182-183 y 1995, 61-62) demostró a partir de una referencia de Al-Udri que Yahya murió en 1036. Apud Andú Resano (2007), págs. 166-167; v. t. Corral (1998), pág. 27 y Cervera Fras (1999), pág. 40.

Fuentes

  • ANDÚ RESANO, Fernando, «La Taifa de Zaragoza», en El esplendor de la poesía en la Taifa de Zaragoza, Zaragoza, Mira, 2007, págs. 163-178. ISBN 978-84-8465-253-3.
  • CERVERA FRAS, M ª José, El reino de Saraqusta, Zaragoza, CAI, 1999. ISBN 8488305931
  • CORRAL, José Luis, Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza y CAI, 1998. ISBN 8480691557
  • MONTANER FRUTOS, Alberto, "Introducción histórica" al capítulo "El palacio musulmán", en: Bernabé Cabañero Subiza et alt., La Aljafería (vol. I), Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. págs. 35-65. ISBN 8486794978
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Aragón musulmán, Zaragoza, Mira editores, 1988. ISBN 8486778069
  • VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, El islam en Aragón, Zaragoza, CAI, (Col. «Mariano de Pano y Ruata», nº 9), 1995. ISBN 8488305273


















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